La mayoría de quienes vivieron la evolución cultural en España durante el postfranquismo recordará a un individuo enjuto y largo como un junco llamado Fanny McNamara que, vestido con mallas y minifalda, cantaba el 'hit' surrealista 'Quiero ser mamá' con Pedro Almodóvar. Sin embargo, lo que resulta menos conocido de él es que, tras esa actitud, coexistía la personalidad de un pintor meditabundo aunque amante del trazo de «primera impresión», devoto religioso, practicante del pop-art y al que Andy Warhol calificó como «el único artista que hay aquí» durante una fiesta en Madrid.