«El éxito depende única y exclusivamente de los jugadores». La frase la pronunciaba el pasado miércoles el segundo entrenador del Racing, Jesús Merino. El que fuera 'el gran capitán' del cuadro cántabro, ahora en funciones de técnico de la mano de Nando Yosu, daba la clave para que el Racing logre abandonar la límite situación clasificatoria en la que se encuentra: el futuro del equipo está en manos de los jugadores. Pues ha llegado el momento de que la plantilla demuestre que está comprometida con la causa y que es capaz de remediar la sangría de puntos que ha llevado al equipo a estar a un sólo punto del descenso cuando han transcurrido ya treinta y cuatro jornadas de campeonato, a tan sólo cuatro para su conclusión.