PUES, hombre, un poco odiosas sí se hacen, ¿no?, aunque sólo sea por la infumable hora que ha escogido TVE-1 para emitir este nuevo programa informativo. ¿Informativo? Veamos: se abre la pantalla y aparecen dos presuntos directivos de una cadena de televisión; sobre ellos, la voz de una señora invisible dice que se va, que los deja, que se marcha a hacer «su» programa. Acto seguido conocemos a una serie de encantadoras señoritas, jóvenes y dinámicas, que entran en una habitación con el mismo aire de los concursantes de 'Gran hermano' cuando penetran en la casa de Guadalix. Mientras aparecen las damas, podemos leer, subtitulados, los datos de su condición. Según se van agrupando las siete señoritas -porque son siete, si no conté mal-, rompen a interpretar un guión graciosillo y animado en el más tópico tono de la «ficción española». Después, efectivamente, descubrimos que es un informativo porque las señoritas, además, se lanzan a la calle para hacer reportajes. ¿En nombre de quién? En nombre de la misteriosa señora de la voz en off, que es como la jefa de todo eso.
Las señoritas evolucionan bajo la voz como los 'Ángeles de Charlie' lo hacían ante el invisible patrón. Pues bien: eso es 'Odiosas'. Y el espectador, la verdad, no sabe a qué carta quedarse. A estas ensaladas televisivas, donde se mezclan y agitan los géneros, las llaman ahora «mestizaje» y se quedan tan anchos, pero en realidad son un carajal de agárrate y no te menees, por utilizar una fórmula menos técnica, pero más descriptiva. El protagonismo, en 'Odiosas', no recae en la información, como suele pasar en los informativos, sino en las chicas. Todas ellas, eso sí, son atractivas y desenvueltas (habrá quien juzgue machista este comentario; el día que en un programa así aparezca alguna fea, aceptaré el reproche). Por otro lado, la «información» que nos sirven es lo más trivial del mundo: buen rollete con la farándula, peloteo inmoderado con el Gobierno (¿incluso, oh, blasfemia, con la oposición!), numeritos ruidosos (a escandalosos no llegan) en alguna entrevista o reportaje de calle el estilo recuerda mucho a 'Caiga quien caiga'; demasiado, tal vez.
Hubo también una entrevista. Fue con Fernando Tejero, el portero de 'Aquí no hay quien viva'. La entrevista tuvo mucha gracia, porque Tejero decía «coño» o «joder» y las chicas se reían mucho, con la astuta complicidad de quien caza a la primera los giros de la inteligencia. Y esto, en fin, es lo que el primer canal público de España nos ofrece como apuesta informativa para su 'late night'. Como informativo es insignificante; como programa de medianoche, bastante sosillo. Y sobre todo: como programa de una cadena pública, incomprensible.