Diversos elementos decorativos interiores y parámetros exteriores del Seminario Mayor de la Pontificia de Comillas, además de la portalada de acceso a la finca deben preservarse en su totalidad en el anteproyecto de rehabilitación de este edificio que el Campus Comillas ha puesto en marcha. Entre estos «elementos esenciales» que han de «respetarse» en los anteproyectos destacan las áreas antiguamente destinadas al hall principal, la escalera, el paraninfo, la capilla de San Antonio, la sacristía, la iglesia pública y el pórtico norte.
Estos elementos son puestos de relieve en la memoria histórico-artística que ha elaborado el profesor de Historia del Arte, Luis Sazatornil, para orientar los trabajos de los anteproyectos, aunque se trata de un informe que deberá ampliarse y detallarse en el momento de la redacción del proyecto definitivo.
Además, Sazatornil ha sido el encargado de instruir a los guardas del Seminario Mayor. Y es que desde hace varias semanas se han iniciado las visitas de los arquitectos que optan al concurso de ideas para rehabilitar el seminario y los guardas son los encargados de hacerles de guía por las numerosas dependencias del complejo de edificios.
Recordar que al concurso de ideas se presentaron una quincena de estudios de arquitectura que tienen de plazo hasta finales de mayo para presentar sus propuestas de anteproyecto de rehabilitación. Entre los objetivos del concurso se encuentra el de favorecer la «reflexión arquitectónica» sobre el modo de garantizar, simultáneamente, la plena recuperación estructural y ornamental del edificio y su adaptación a las necesidades derivadas de su destino.
Edificio protegido
En este sentido, el informe elaborado por Sazatornil resalta que se trata de un edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento y que debe ajustarse a la legislación y recomendaciones en materia de conservación y rehabilitación de patrimonio.
Sobre esos elementos que deben «respetarse, Sazatornil resalta que poseen «una fuerte personalidad visual y se encuentran extremadamente decorados como es habitual en la época de su construcción, comprometida con la teoría estética de la integración de las artes». Esta decoración es, en su mayoría, producto del proyecto de ornamentación diseñado a partir de 1889 por el artista catalán Luis Doménech y Montaner y «conforma un conjunto extremadamente delicado y de gran interés patrimonial». Por todo ello la memoria considera que dicha decoración «no es removible, ni siquiera parcialmente, salvo puntuales casos en que lo aconseje una adecuada conservación, en los que podría estudiarse la reproducción y sustitución de algunos elementos».
Usos futuros
Este informe inicial del profesor de Historia del Arte también alude a los usos de algunas de estas estancias y entre otras cuestiones plantea que algunas zonas, como la iglesia y sus aledaños, puede tener «dificultades de adaptación» a los nuevos usos salvo en determinados actos académicos .
Para estas y otras zonas se plantea un destino como áreas públicas visitables «dentro de un itinerario diseñado con criterios museográficos».