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Domingo, 7 de mayo de 2006
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Vida y Ocio / SOCIEDAD
Domingo - III
Antonio Gutiérrez Cuevas Empresario de peluquería «El hombre cada vez cuida más su imagen»
«Antes ellos no se arreglaban tanto porque la mujer no se lo demandaba» A los 40 años cuenta con seis establecimientos y sigue «al pie del cañón»
Antonio Gutiérrez Cuevas Empresario de peluquería «El hombre  cada vez cuida más su imagen»
Antonio Gutiérrez Cuevas, en su trabajo. / ROBERTO RUIZ
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el retrato
Aunque nació hace 40 años en la localidad francesa de Creil, a unos cincuenta kilómetros de la capital, París, Antonio Gutiérrez Cuevas, 'Toño' para los amigos, es un español más, que vive en Torrelavega y que su lugar de nacimiento se debe a una circunstancia concreta: sus padres fueron emigrantes, como muchos otros españoles que en los años sesenta buscaron en Europa trabajo y calidad de vida. De profesión empresario, Antonio está casado, tiene dos hijos y es director y propietario de la cadena de peluquerías Duo'omo, la cual creó en 1991 y que cuenta en la actualidad con seis establecimientos en Cantabria, cuatro en Santander, uno en Torrelavega y otro en Maliaño. Reconoce que lo suyo fue vocacional, ya que «con 16 años me dio la vena de ser peluquero». Se fue a Madrid y allí comenzó a estudiar, permaneciendo en la capital de España hasta los 22 años. Posteriormente, tras una nueva estancia en Francia, regresó a la capital de España donde empezó a trabajar en la firma Rizos. Con una experiencia acumulada, regresó a Cantabria, se instaló en Torrelavega y hace quince años abrió su primera peluquería en la calle General Dávila. Hoy cuenta con 28 empleados, de los que se encuentra orgulloso, y no descarta abrir nuevos establecimientos en otras localidades de la región.

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Pregunta.-¿Cuándo le han tomado el pelo la última vez?

Respuesta.- [Duda, piensa]. La verdad es que me has pillado.

P.- ¿Realmente se puede vivir 'tomándole' el pelo a la gente?

R.-Bueno, dicho con otras palabras, sí. Se vive, pero de una manera muy distinta a como se hacía hace veinte años. Hoy hay mucha más competencia, pero los establecimientos de peluquería por contra pueden ofrecer muchos más servicios además de cortar el pelo.

P.- Y el éxito, ¿dónde radica?, ¿en no pasarse de la raya?

R.-Radica en la atención al cliente y en proporcionar ideas.

P.- ¿Requiere su profesión formación constante o simplemente vale con afilar las tijeras?

R.-Hay que estar al día tanto o más que en cualquier profesión. Nosotros tenemos la gran suerte de trabajar con una gran firma de cosmética (Wella) que nos da formación todo el año y con la que nosotros también colaboramos dando cursos. Sólo hay que ver algunas fotos o revistas antiguas para comprobar que la gente no lleva el pelo como hace décadas.

P.- ¿Las peluquerías son 'reductos' para las mujeres?

R.-Ni mucho menos. Son también para los hombres, incluso para el hombre que tiene la desgracia de contar con poco pelo.

P.- ¿Qué opinión le merecen los hombres que se cortan el pelo en casa con una maquinilla, aparte del dinero que se ahorran?

R.-Se entiende, a veces se hace por comodidad, porque se tiene poco pelo. En nuestro caso, hay clientes con muy poco pelo a los que a veces ni cobramos por pasarles la maquinilla. Les proponemos otros servicios, como el cuidado de la piel, ya que hay que romper con el tópico de que en las peluquerías solo se corta o se peina.

P.- ¿Pero reconocerá que el principal cliente son las mujeres?

R.-Evidentemente sí, pero el hombre cada vez es más coqueto y va más a las peluquerías con otros planteamientos. La mujer se cuida, entre otros motivos, para causar una buena impresión al hombre y el hombre cada día más quiere causar una mejor impresión a una mujer. Antes el hombre no se arreglaba tanto porque la mujer no se lo demandaba.

P.- ¿Cómo es la mujer-tipo que frecuenta las peluquerías?

R.-Siguen existiendo mujeres que acuden cada semana, pero lo cierto es que cada vez predomina más la mujer práctica, que no va tanto, pero que otorga más importancia a un buen corte y a unos buenos productos. Buscan la comodidad.

P.- ¿Qué estilos se buscan?

R.-Los más versátiles, aquellos que la mujer pueda cambiar o adaptar por si sola en casa antes de volver después de un tiempo a la peluquería.

P.- ¿Y el 'jefe' también peina?

R.-Claro. Sigo al pie del cañón. Es una profesión que te gusta estar en activo y no ejercer sólo como empresario.

P.- ¿Alguna anécdota?

R.-Hace muchos años una señora embarazada vino a rizarse el pelo y el resultado apenas se notó. Después de dar a luz se produjo una reacción en el pelo de esta señora y éste se rizo espectacularmente.

P.- ¿Dónde se inspira un peluquero?

R.-En libros y revistas. En mi caso me motiva leer sobre mi profesión.

P.- ¿Un viaje pendiente?

R.-A Nueva York.

P.- ¿Comer es una obligación o un placer?

R.-Es una obligación, pero disfruto más de la comida cuando es de placer y con buena compañía.

P.- ¿Algún restaurante favorito?

R.-'Camino Real de Selores' y el revuelto de bacalao que me prepara Gema en 'La Guagua'.

P.- ¿Qué listas de espera le preocupan más, las de sus peluquerías o las de Sanidad?

R.-En las peluquerías cada vez el tema está más controlado, e incluso en la Sanidad y en la Administración se han experimentado progresos. Pero si el resultado es bueno, las listas de espera no tienen necesariamente que ser malas.

P.- ¿Deben tener derechos los monos?

R.-Quizá me tengo que plantear abrir una peluquería para monos y seguro que tendría más clientela de la que cabría esperar.

P.- ¿Se tatuaría?

R.-No, pero me parece bien siempre que sea estéticamente agradable.

P.- ¿Colecciona algo?

R.-No, pero en etapas de estrés compro maquetas que nunca acabo. Es una buena terapia.

P.- ¿Discute cuando tiene razón?

R.-Si, y cuando no la tengo me doy media vuelta y me voy.

P.- ¿Es peor, ir al dentista o a Hacienda?

R.-Al dentista.

P.- ¿Qué le pone nervioso?

R.- La gente que no sabe escuchar.

P.- ¿Tienda de barrio o gran superficie?

R.-Tienda de barrio.

P.- ¿Y a usted quien le corta el pelo?

R.-Cualquiera de mis empleados. No todos los meses me lo corto en el mismo sitio.



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