La muerte 'asistida' de Jorge León Escudero ha devuelto el debate de la eutanasia al primer plano de la actualidad nacional. Sus familiares, que de nuevo salieron ayer a la palestra, niegan sin embargo que el pentapléjico vallisoletano quisieran convertirse en un nuevo Ramón Sampedro. «Tampoco pretendía ser un Supermán postrado en una silla de ruedas», añadieron, antes de pedir que no se castigue penalmente a quien «acercó un vaso a una boca sedienta de libertad».
Jorge León, de 53 años de edad, apareció el jueves en su domicilio de Valladolid desconectado de la máquina que le permitía vivir postrado en una silla de ruedas. Padecía una pentaplejía desde hace seis años, cuando sufrió un accidente doméstico mientras hacía gimnasia que le provocó una inmovilidad absoluta. Sólo podía mover los labios y la barbilla.
Ayer, familiares y amigos de Jorge León difundieron un comunicado titulado 'In memoriam' en el que se apela a la elaboración de una Ley sobre la eutanasia: «En su nombre -dicen-, seguimos pidiendo lo mismo: la regulación legal de la eutanasia para que nadie añada sufrimiento innecesario al ya insoportable sufrimiento de quienes no tienen futuro ni calidad de vida».
También reclaman que no se someta a persecución penal a la 'mano amiga' que acercó «un vaso a una boca sedienta de libertad, de dignidad y de paz», en referencia a la persona que atendió los ruegos de Jorge antes de desconectar el respirador al que vivía atado desde que una caída le partió el cuello.
En ese documento de los allegados se condensa el sentimiento de la víctima y sus deseos de morir de forma digna. «Nosotros, quienes le conocíamos y amábamos de una u otra forma, nos negamos a las especulaciones, el trapicheo, la miseria de los aprovechados, los arribistas, los buitres que acuden sólo cuando hay un cadáver fresco». En el escrito añaden que Jorge «amaba la vida de una forma apasionada», tanto -recuerdan- que incluso después del accidente que le dejó postrado e inmóvil, «siguió creando, disfrutando de mil cosas, acumulando amigos, experiencias y sobre todo emociones».
Legado sin condenas
La familia del pentapléjico constata que su muerte estaba anunciada porque «a nadie ocultó su deseo de liberarse de la atadura cruel a que le condenó un accidente». Invitan a los ciudadanos a conocer su legado en Internet a través de su 'blog', donde se demuestra que él era un profesional de la sanidad, artista, escritor, escalador, espeleólogo, «Y es ahora, cuando ya no está, cuando ha logrado escapar de su propio infierno, cuando todos se vuelven a mirarle, cuando todos se asombran de lo ocurrido, cuando los medios de comunicación se llenan de especulaciones, análisis y debate», añaden.
En el texto la familia solicita que respeten su memoria, que no le juzguen ni le condenen porque «el derecho a una muerte digna, humana, sin dolor, sin sufrimientos añadidos al propio hecho de morir, fue la bandera que llevó en vida desde su silla de ruedas».
Su obra
La obra artística de Jorge León tiene ahora plena vigencia porque, tras la organización de una muestra monográfica sobre el autor en la galería Teresa Cuadrado, de Valladolid, el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano adquirió una pieza de grandes dimensiones en hierro soldado.
La exposición, en verano de 2002, incluía obras realizadas antes y después del accidente, tanto esculturas como dibujos. Una parte de las obras fue ejecutada sobre los bocetos que diseñó León con la barbilla, única parte de su cuerpo que podía mover y que conectaba con el ordenador. «Era una mente privilegiada atrapada en un cuerpo inmóvil». Así definió Teresa Cuadrado, comisaria de la muestra, la valía artística y humana de este hombre que puso fin a su existencia gracias a una mano que la Policía busca como causante del delito.
Ramona Maneiro, la mujer que confesó haber ayudado a morir a Sampedro, ya ha anticipado su apoyo y comprensión hacia la persona que en Valladolid pudo repetir la experiencia que Alejandro Amenábar recrea con gran fidelidad en 'Mar adentro'.
Los médicos
En medio de la polémica, el presidente de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid, José Rabadán Jiménez, rechazó ayer que el caso en cuestión pueda calificarse de 'eutanasia'.
«No es una eutanasia, sino un homicidio asistido o una inducción al suicidio que, en este supuesto, deberá determinarse». A juicio de Rabadán, una eutanasia es «la muerte por piedad inducida por un facultativo, y aquí no sabemos quién ha inducido su muerte». El médico pidió que se desarrollen en España las unidades de cuidados paliativos para que estos enfermos estén amparados. «La eutanasia no es la solución», apostilló.