«Me levanté todo lo ilusionado que un niño de ocho años puede estar el día de su Primera Comunión. Fui al dormitorio de mi hermano, pero no estaba. Ni él, Juan, ni los dos amigos con los que se suponía que vendría, Luis Manuel y Luis. Y aunque nos pareció muy raro, mi padre decidió que se celebrara la ceremonia. Al día siguiente»... el 'telediario' irrumpiría en su casa, y en otras dos, para anunciar que el 10 de mayo de 1981 tenía que pasar a la historia como el día en el que la Guardia Civil torturó y asesinó a tres jóvenes -todos residentes en Santander- a los que confundió con etarras cuando iban a Almería para asistir a una fiesta familiar.