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Miércoles, 10 de mayo de 2006
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Vida y Ocio / CULTURA
Literatura
ANTONIO RODRÍGUEZ ALMODÓVAR ESCRITOR / «La literatura popular es toda ella un gran 'Harry Potter'»
El autor sevillano, que recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil en Santander, asegura que «se abusa del colorín y los álbumes caros» y sostiene que a los pequeños lectores «no hay que darles mercancía como si fuesen consumidores»
 ANTONIO RODRÍGUEZ ALMODÓVAR   ESCRITOR / «La literatura popular es toda ella un gran 'Harry Potter'»
Antonio Rodríguez Almodóvar, Premio Nacional, autor de 'Cuentos al amor de la lumbre'. / MIGUEL DE LAS CUEVAS
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PERFIL
Antonio Rodríguez Almodóvar. Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005 por su obra 'El bosque de los sueños', editada por Anaya.

Datos biográficos: (Alcalá de Guadaira, Sevilla.1941). Doctor en Filología Moderna, es catedrático de Literatura de Instituto.

Autor de más de setenta obras, entre las que podrían citar: 'Cuentos al amor de la lumbre', 'El parlamento de los animales', 'Las tres preguntas del Rey', 'Cuentos de la media lunita', 'Un lugar parecido al Paraíso' o 'El hombre que se volvió relativo'. Ha escrito también obras de poesía, ensayo y teatro. En 1991 obtuvo el Premio Infanta Elena y en 2004 el Premio Ateneo de Sevilla de Relato. También es novelista y guionista de televisión.

Ha publicado estudios literarios centrados en la teoría de la narración y del texto poético desde la perspectiva semiológica y estructuralista ('La estructura de la novela burguesa', 'Hacia una crítica dialéctica').

Destaca su dedicación al estudio y recuperación de los cuentos populares españoles. Ha impartido numerosos cursos y conferencias en universidades europeas y norteamericanas.

Ya recibió el Premio Nacional de Literatura, 1985, al libro mejor editado por «el mejor conjunto de elementos en un libro». En 1995, el periódico alemán Süddenstsche Zeitug, lo definió como 'el hermano Grimm español'.

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Se muestra convencido de que un fenómeno como el de Harry Potter será fugaz pese a su éxito, mientras que los cuentos populares mantendrán intacto su valor y su viaje por el tiempo. A través de una profunda, curiosa y paciente labor de «rescate y de reconstrucción del arquetipo», el escritor Antonio Rodríguez Almodóvar, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005, ha aportado durante años una recreación literaria sostenida y enraizada en la literatura oral como la forma más perfecta de interculturalidad. El galardón que acaba de recibir en Santander reconoce su obra 'El bosque de los sueños', cinco desembarcos en el registro emocional de las voces y tertulias campesinas, entre cuentos de miedo, de sátira y de hadas. Admirador de historias como 'Blancaflor', el autor sevillano es un riguroso artífice de la restauración, el rescate y la rehabilitación de relatos viejísimos. Rodríguez Almodóvar, a quien le gusta subrayar que historias como'La bella y la bestia' existen en todas las culturas, critica una sociedad que está tratando al niño «como un consumidor, más que como un aspirante a lector».

Sus 'Cuentos al amor de la lumbre' son un título obligado de todo catálogo. El narrador y profesor premiado ha introducido y desarrollado en España una nueva metodología, de base semiótico-estructural, con Propp y Lévi-Strauss como referentes, con la que se acercó a una materia que aún estaba virgen. Fruto de ese proceso de trabajo e investigación son sus 'Cuentos maravillosos españoles', o las versiones divulgativas de la colección 'Cuentos de la media lunita'.

-Un premio como el que recibió el pasado lunes en Santander, ¿puede cambiar el rumbo de una trayectoria creativa?.

-Un premio sobre todo puede consolidar más que cambiar algo, que es mucho más difícil. Yo tengo una trayectoria muy definida y un galardón lo que hace es consolidar un paso más el proyecto que inicié ya hace casi treinta años de manera ocasional, pero que ha ido ganando con el tiempo. De realizar un trabajo meramente antropológico he pasado a una labor de recreación literaria. Un trayecto muy largo que ha tenido sus pasos y sus fundamentos. Los frutos que llegan ahora reafirman esa seguridad que siento tras llevar a cabo un trabajo, creo que técnicamente discreto y consolidado. Ahora, en fin, me siento mas libre para recrear lo que he ido aprendiendo de la sabiduría popular que, en realidad, es el único maestro que guía a un antropólogo. Un saber que no es improvisado ni superficial, sino muy profundo y muy vinculado con el lenguaje.

-Incluso, ¿diría que ahora se empieza a comprender mejor su trabajo?

-Sí, creo que sí. Vivimos en una cultura manifiestamente consumista en la que los objetos culturales sólo cuando tienen la dimensión de gran consumo adquieren importancia. El premio queda al margen aunque de ello no depende la importancia de una labor como la que desarrollo.

-En 'El bosque de los sueños' recobra los cuentos hispánicos de tradición oral. ¿Cómo es este trabajo?

-Se trata de una pentalogía que proporciona dimensión literaria a cuentos que los campesinos españoles han tenido siempre en su acervo como algo natural. Curiosamente, el cuento 'La nuez de oro', que aparece aquí, es un ejemplo arcaico del mito de 'La bella y la bestia', que nunca se llamó así en el saber popular, sino de diferentes maneras. Mi trabajo ha consistido en recrear lo accesorio, nunca toco el núcleo argumental, eso es algo sagrado, porque ahí es donde está el sentido. Nunca es fácil descubrirlo pero realmente donde está el sentido es en la estructura narrativa. No puedes descubrir el mensaje en un detalle concreto, sino que éste es la pista, el indicio que te va a conducir al sentido que está albergado en el conjunto. Como el psicoanalista cuando profundiza en los sueños hasta que da con la clave. El cuento maravilloso es el equivalente al sueño, es el sueño colectivo. Que la humanidad se haya tomado el trabajo de acumular estas historias durante siglos y milenios y difundirlas por todo el mundo es un mensaje extraordinario que todavía no se ha sabido interpretar bien. El psicoanálisis en comunión con la antropología cultural sí puede intentar avanzar en el significado de todo esto.

-En realidad, es algo invisible que atraviesa todas las culturas y épocas...

-Claro. Es un sentido invisible pero definitivo que todavía no hemos llegado a descubrir. Un laberinto de historias a partir de los más viejos cuentos de tradición oral.

-¿Lo suyo se podría definir como antropología literaria?

-No sé. Más bien creo que es un último asalto, por ahora, a lo que he ido aprendiendo de la cultura popular. Un asalto literario. Y con mucho miedo porque trabajas con un material muy sensible.

-En esto de la cultura y la literatura popular, ¿hay muchos puristas?

-Había puristas; unos estaban metidos aún en el comparativismo y otros en la deontología. Faltaba un paso más. Hasta la antropología y el psicoanálisis, dos aportaciones del pensamiento contemporáneo, no podríamos saber algo más que lo que sabían los folcloristas. Cabe preguntarse ante un cuento cuál es la forma pura, la auténtica. Pero en realidad, no está ni en una ni en otra, sino en una formulación colectiva y lo que hay que hacer es comparar muchas versiones de un cuento para dar con el arquetipo. Esa es mi teoría, la del arquetipo.

-Con la educación no se juega dicen unos; otros creen que falta juego en las aulas...

-Por supuesto, pero eso plantea el conflicto de la selección de profesorado. Hay que cambiar completamente el concepto para seleccionar profesores. Importante sería aquel no que posee memoria y conocimientos, sino quien tiene mejores iniciativas para jugar con sus alumnos, y eso introduce variables muy peligrosas.

-¿Por qué cree que la literatura infantil sigue recibiendo calificativos como el de menor, y además continúa infravalorada?

-Incluso cuando no se le da tal calificativo sigue teniendo ese tratamiento despectivo. Creo que es una cuestión de complejo de superioridad de la cultura ilustrada que revela no tener ni idea de lo que es la literatura infantil y mucho menos la de origen folclórico.Como decía Machado, 'desprecia cuanto ignora'.

-Se dice que la literatura infantil y juvenil está de moda. ¿eso es realmente bueno?

-Es bueno que vaya adquiriendo categoría social. Pero empieza a haber demasiada producción. Muchos libros van y vienen por las librerías y se está imitando los modos de la literatura de adultos. Mucho premio, mucho best seller más o menos fabricado...esa no debería ser la pauta de la literatura infantil. A los niños no hay que darles mercancía como si fuesen consumidores.

-¿Entonces, no se respeta a los lectores más pequeños?

- Con tanta producción no se respeta al niño. Necesita un acercamiento más cuidado y delicado, una motivación, una explicación. Convencerles de que aquello que se les presenta y van a leer es importante, y que no basta con tener colorines y ya está todo bien. Una creencia que representa otra de las frivolidades de la cultura: eso de mucho colorín y álbumes muy caros. Además ya sabemos que los papás compensan su actitud de malos lectores comprando muchos libros a sus hijos.

-Observando algunos de los títulos con mejor acogida comercial y que copan las listas de los más vendidos, uno diría que el verdadero lector adulto es el niño.

-La literatura que gusta a los niños normalmente debe de gustar a los adultos. Mi experiencia es que cuando un padre se pone a leer un libro mío, que no es más que un cuento popular recreado, me dice que les gusta tanto como a su hijo. ¿Por qué?. El problema de la gran literatura de consumo actual es que es una literatura light, sin conflicto, y eso a los niños no les interesa. El niño sólo comprende el mundo a partir del conflicto. A partir del mensaje edificante los niños no entienden nada de lo que pasa. El niño rechaza la doctrina porque está empaquetada en una inteligencia que no es la suya. Pero un relato de ficción con alto contenido dramático se le queda grabado para siempre.

-¿En la literatura popular hay muchos Harry Potter ?

-Muchos. En realidad, toda ella es un gran Harry Potter, pero esto se desconoce. Los cuentos folclóricos recogidos por ejemplo, en Chile, Argentina... son extraordinarios. Yo he encontrado versiones de cuentos en Hispanoamérica que me han ayudado a recomponer un arquetipo. La pena es que el modelo consagrado por la literatura culta es el que viene dado en el tiempo por autores como los Grimm o Perrault, sin conocer las raíces verdaderas.

-¿Y Potter como fenómeno?

-Un fenómeno de márketing muy bien elaborado. Las primeras historias eran muy interesantes pero ahora ha ido evolucionando hacia el efectismo. Su autora ha descubierto que el efectismo vende muy bien.

- ¿Qué opinión le merece ese libro cada vez más interactivo y mediatizado por la tecnología?

-Es pronto para saber que va dar de sí. Pienso que como la lectura individualizada o colectiva no se ha inventado nada. No va existir nada igual a cómo penetra en el ánimo de un niño un relato leído o escuchado. No soy enemigo de los medios actuales pero deberían ayudar a descubrir la lectura. Si se utilizan como trampolines para llegar al libro, todo está bien. A los medios audiovisuales no los podemos derrotar, así que tenemos que convertirnos en sus aliados.

-Es partidario de incorporar el teatro a la enseñanza. ¿En qué se traduciría esta medida?

-Totalmente. Habría que incluir el teatro como una asignatura más. Alrededor del teatro se forja casi todo. El espíritu comunitario, el descubrimiento de las habilidades. Es la mejor actividad que puede desarrollar un colegio para integrar y descubrir los valores de cada uno. Interpretar, dibujar, escenificar... yo no he conocido realmente a mis alumnos hasta que no se han puesto a hacer teatro. A partir de ahí empezaron a ser personas. Y en la relación con el maestro, desaparecen los malos rollos.

-¿Lo mismo cabría decir del cine?

- Es más difícil por el componente tecnológico que complica su traslación a las escuelas. El teatro es el arte por encima de todo y el más cualificado para desarrollar la personalidad y acercarse a la materia cultural.

-El lector infantil de hoy ¿es más inteligente, o sólo lo parece?

-Lo es, es más inteligente. El mundo mediático posee una información inmensa pero los adultos no controlamos cómo circulan los mensajes y tanta polisemia cargada. Eso al niño le hace más inteligente que antes porque tiene que defenderse. Por eso no existe una generación de jóvenes idiotas, como a veces se dice, sino de jóvenes descontentos

-¿Por qué fracasan la mayor parte de campañas de promoción de la lectura?

-No creo que sea así, lo que es imposible es ver resultados inmediatos. Lo importante es que el maestro y todos los componentes en los que incide la influencia lectora sean constantes a partir de una campaña que siempre da resultados positivos a largo plazo.

-Aquí en Cantabria tenemos un caso singular en el ámbito de la literatura infantil como es el del Equipo Peonza, ¿cómo valora su actividad?

-Su labor es magnífica, con mucho entusiasmo. Es un grupo excelente de gente desinteresada y comprometida. Después del acto del paraninfo, cuando charlé con ellos ya les dije que cualquier día serán reconocidos con un premio importante. Creo que realizan un trabajo ejemplar.

-Supongo que estará de acuerdo con eso de 'cuéntame un cuento y veras que contento'...

-Sí, efectivamente, pero en el sentido profundo de la palabra contento, porque un niño se siente muy feliz cuando se le cuenta un relato bien contado.

-Para vivir, ¿necesitamos que nos cuenten historias?

-Sí, la historia se ha convertido otra vez en la manera de comprender el mundo; por eso está tan de moda la novela histórica.

-¿Todo relato es moral?

-Sí claro. Lo que sucede es que a unos se les descubre la moral antes que a otros. El cuento popular es experto en el mensaje moral.

-¿Existe el cuento ideal?

-Existe la estructura profunda del cuento que es la idea base que reside en todos los cuentos maravillosos. Por tanto, cualquier cuento maravilloso es ideal.



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