El consejero de Cultura fue ayer uno de los visitantes más que se acercaron hasta la Feria del Libro de Santander, que desde el pasado viernes asiste a un goteo constante de aficionados deseosos de ampliar su biblioteca personal. Francisco Javier López Marcano destacó, durante su recorrido bajo la plaza de Pombo, el carácter promocional de los libros y su importancia para el desarrollo de Cantabria. «De ahí que en la consejería vinculamos la cultura y el turismo y utilizamos ambos ámbitos como instrumentos promocionales».
«Los contenidos de la feria son muy interesantes y son un importante escaparate de la cultura y un gancho para que aquellas personas que no suelen ir a las librerías compren libros durante estos días», manifestó Marcano, cuyo departamento colabora en la organización junto al Ayuntamiento de Santander y el colectivo Librerías Asociadas de Cantabria.
Tal y como ya ha publicado este periódico, las ediciones sobre Liébana son las que más atracción están despertando entre los asistentes, coincidiendo con el Año Santo Lebaniego. Incluso el propio stand que presenta Cultura en la Feria está basado en la campaña 'Liébana Tierra de Júbilo' porque éste es «un gran año para Cantabria, una oportunidad de reivindicar nuestra condición de cántabros y de situar a la región en los circuitos representativos de todo el mundo».
La 'Guía del Peregrino a Santo Toribio', la agenda de 'Cantabria 2006. Liébana Tierra de Júbilo', 'El espíritu de Cantabria', 'Liébana. Tierra para volver', de García de Enterría, y 'Cantabria. Leyenda Infinita' son los títulos preferidos.
Marcano no olvidó otras de las conmemoraciones que hacen de 2006 «un año importante para las letras cántabras», entre ellas el centenario de José María de Pereda o el 50 aniversario de la muerte de Concha Espina, que aunque se cumplió en 2005 sigue presente en algunos actos. «Este es un buen año para que los autores cántabros sean conocidos y aceptados», afirmó antes de abandonar la carpa de Pombo.
Un autor «secreto»
Ya por la tarde, el protagonismo pasó del lado político al poético, con la presencia del Premio Nacional de Poesía 2005, José Corredor-Matheos, que firmó ejemplares de su libro 'El don de la ignorancia'. Autor de más de cuarenta libros relacionados con el arte contemporáneo, inició su trayectoria poética en 1953 con la publicación de 'Ocasiones para amarte'. Galardonado también con el Premio Juan Boscán y en posesión de la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña, entre sus obras poéticas destacan 'Ahora mismo', 'Y tu poema empieza', 'Ejercicios de olvido y memoria', 'Jardín de arena' y 'Poesía contemporánea catalana'.
El Premio Nacional sacó así del anonimato a un veterano poeta poco menos que «secreto», pero con más de medio siglo de trayectoria. Ayer, el autor y su obra premiada, ese 'Don de la ignorancia', fueron referentes en la XXV Feria del Libro de Santander. «En un momento determinado debemos olvidarlo todo para permitir que las cosas fluyan de la forma más auténtica posible. Al enfrentarnos a un poema, al mirar un cuadro, o al escuchar música tenemos que vaciarnos, ignorarlo todo para que la nueva experiencia sea plena», comenta al respecto Corredor-Matheos.
Después, fueron autores vinculados a la editorial cántabra Valnera los que se pusieron a disposición de sus lectores: Gustavo Cotera ('La Cantabria de...'), Alberto Foyo ('La veta de ocre') y José Ramón Sánchez ('Gentes de Sotileza').
Actividades de hoy
Hoy, miércoles, recogerá el testigo el escritor Gustavo Martín Garzo, que firmará a partir de las 17,00 horas ejemplares de 'Mi querida Eva' (Lumen), una novela que busca el sentido en el amor y en la adolescencia, y cuyos protagonistas, Daniel y Eva, se encuentran décadas después de un verano agitado y memorable.
Pero no será la única actividad del día, porque a las 11,00 horas se celebrará la habitual sesión de cuentacuentos de Alberto Sebastián; y a las 19,00 horas Fernando Obregón presentará 'República, Guerra Civil y Posguerra en el valle de Villaescusa'.