Dieciocho jóvenes que hace 60 y 50 años decidieron dar su vida a la Iglesia renovaron ayer su si a Cristo en una solemne ceremonia celebrada a mediodía en la Catedral. Cuatro de ellos celebraron sus bodas de diamante (que aunque según los cánones clásicos son 75 años en este caso se acortaron en realidad a 60, pues fue en 1946 cuando se ordenaron sacerdotes). Dos de ellos son religiosos, los padres Jesús Samaniego (redentorista) y Rafael Fernández (escolapio), además del canónigo emérito, José Luis López Ricondo, y Ramón García.