El arquitecto manchego Miguel Fisac Serna, de 92 años, falleció este viernes en su domicilio de Madrid, informó en un comunicado el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real. Fisac sufrió una embolia la semana pasada, de la que no se ha podido recuperar. Los restos mortales del hombre que revolucionó la arquitectura y espiritualizó el hormigón serán inhumados este sábado en el cementerio de Fuencarral.
El Colegio de Arquitectos de Ciudad Real lamentó la «irreparable pérdida» de un profesional que se convirtió «en uno de los grandes referentes de la arquitectura del siglo XX». El maestro donó hace unos meses al colegio de arquitectos manchego sus bocetos, borradores y material de trabajo. Esta institución prevé la creación de una fundación que servirá para profundizar en la obra de Fisac y, por añadidura, en toda la arquitectura moderna.
Hace dos años, durante la ceremonia que le invistió Doctor 'Honoris Causa' por la Universidad Europea de Madrid (UEM), comentó: «El arquitecto es un señor que ama y que está apasionado por la arquitectura». Y añadió: «Hoy en día hay pocos arquitectos que amen de verdad, y desinteresadamente, su trabajo». Estaba en posesión, entre otros galardones, de la Medalla de Oro de la Arquitectura (1994) y del Premio Nacional de Arquitectura (2003).
Altibajos
Nacido en 1913 en la localidad de Daimiel, Fisac logró convertirse en uno de los arquitectos más relevantes de su siglo en un carrera con altibajos. La Guerra Civil interrumpió sus estudios de Arquitectura, pero se tituló en 1942. Recibe pronto el encargo del Consejo de Investigaciones Científicas para ordenar la zona sur de la Colonia Los Chopos en Madrid, con la inclusión de la Iglesia del Espíritu Santo, el Pabellón Central y los Institutos de Edafología y Óptica.
Estos tempranos trabajos le familiarizan con la resolución de edificios singulares. Tras esta primera etapa resuelta en términos de austera monumentalidad, Fisac se acerca a las obras de los maestros del Movimiento Moderno, pero encuentra su arquitectura «deshumanizada y formalista». Sin embargo, halla en la arquitectura nórdica, en concreto en la de Asplund, un camino convincente de modernidad. También fue un gran admirador de Frank Lloyd Wright, autor de la famosa 'La casa de la cascada'.
En la década de los cincuenta, su arquitectura desarrolla una sorprendente mezcla entre la modernidad de ascendencia nórdica y la sabiduría constructiva de la arquitectura popular con obras como los Institutos Laborales de Daimiel, Almendralejo y Hellín.
Entretanto, profundiza en la investigación de materiales y técnicas constructivas. En la segunda mitad de los cincuenta, Fisac ha desarrollado plenamente su personalidad como arquitecto y surgen obras apreciadas como el Instituto de Formación Profesional en la Ciudad Universitaria de Madrid, el Teologado de los Dominicos de Alcobendas y la Iglesia de la Coronación de Vitoria.