Gracias a una frágil ventaja que solo puede augurar nuevos problemas para el país, los electores de Montenegro decidieron cortar el domingo pasado el cordón que les unió a Serbia durante 88 años y votaron, en un magnifico ejemplo de civismo, a favor de la independencia de la pequeña república balcánica. Según los resultados preliminares, dados a conocer ayer por la Comisión Electoral, el 55,4% de los ciudadanos votó a favor de la independencia, solo cuatro décimas de punto por encima del umbral que había exigido la Unión Europa para reconocer el resultado.