El 'lavado de cara' al que ha sido sometido la nave meridional de la Colegiata de Santillana del Mar ha causado cierta polémica, entre otras cosas, por la colocación de una serie de bolas herrerianas en la cornisa de la fachada principal. Mientras unos vecinos dicen que no entienden el por qué de ese 'nuevo' elemento, otros explican que las bolas existían pero que ya estaban muy deterioradas o habían desaparecido por efecto del paso tiempo. Su incorporación en la Colegiata responde a las reformas de ampliación y reforma que se hicieron en 1761 para proporcionar al edificio una mayor monumentalidad.