Un guión repleto de tópicos y un desenlace a todas luces impropio del resto de la película, para que el muy irregular Paul Verhoeven ('Robocop', 'Show Girl') vuelva al género fantástico con unos personajes con un punto oscuro. Una película irónica, con sexo y violencia, y con estupendas interpretaciones de Elizabeth Shue y Kevin Bacon, cuya trama queda al final reducida a la eterna lucha entre el bien y el mal, de acuerdo a los parámetros básicos del cine de terror: Un brillante y carismático científico se encuentra al frente de un proyecto desarrollado por el gobierno norteamericano para descubrir el secreto de la invisibilidad. Cuando la fórmula resulta un auténtico éxito en las pruebas de laboratorio con animales, se convierte él mismo en el primer ser humano que se la inyecta, pero las cosas se complican cuando el científico descubre que el proceso de invisibilidad es irreversible.