La adjudicación, por el Ayuntamiento de Santander, de Viviendas de Protección Oficial (VPO) mediante sorteo público está produciendo un 'efecto llamada' que hace que nuevos peticionarios engrosen las listas de demandantes. Tras la celebración ayer del segundo sorteo por la Sociedad de Vivienda y Suelo (SVS), ya hay adjudicados unos 360 pisos, pero el número de demandantes no baja sino que sube, de tal modo que ahora hay 1.300 más que cuando se inició el reparto en febrero. Víctor Gil, concejal de Fomento, achacó el fenómeno a que los santanderinos, sobre todo los jóvenes, ven que la construcción de vivienda barata ha dejado ser una entelequia para entrar en el terreno de lo real.