El consejero de Ganadería, Agricultura y Pesca de Cantabria, Jesús Oria, admitió que la situación de la costera de la anchoa «es nefasta» y cree que la solución para recuperar la especie en el Cantábrico pasa por cerrar la pesca de bocarte. Sobre esta cuestión, el secretario general de Pesca Marítima, Juan Carlos Martín Fragueiro, recibe mañana a la Federación de Cofradías del Cantábrico para estudiar la situación y analizar qué medidas se adoptan.
Las flotas cántabra y asturiana, a las que el viernes se sumó la vasca, llevan una semana amarradas a la espera de conocer lo que se les transmita en Madrid para tomar una decisión.
«La situación, francamente, es nefasta» reconoció Oria, quien recordó que el Gobierno de Cantabria no era partidario de la apertura de la pesquería este año y que fue la Comisión Europea la que decidió abrirla condicionada a la realización de estudios que determinarían como iba a transcurrir la temporada.
El consejero dio a conocer un informe del Laboratorio Oceanográfico Vasco (Azti) que refleja una mejoría de la abundancia de huevos de anchoa en comparación con 2005. No obstante, el aumento no es suficiente para la recuperación de la especie en niveles propicios para su sostenibilidad, porque aún se encuentran en torno a la 'biomasa límite' que es de 21.000 toneladas, tal y como definió el Consejo Internacional para la Exploración del Mar. Oria recordó que, por debajo de ese nivel, «se considera que la capacidad reproductiva de la población está disminuida y por tanto la población de bocarte se encuentra en peligro de colapso».
Según el consejero, en función de este informe y de otros se tomarán las medidas oportunas que, a su juicio, pasan por dar por cerrado el caladero «también para la flota francesa», que tiene previsto incorporarse a la pesquería a partir del 1 de junio, que es cuando le corresponde. Oria entiende que debe cerrarse la pesquería «para que el año que viene o dentro de dos años haya anchoas para todo el mundo y podamos seguir manteniendo la flota y la industria conservera y semiconservera que dependen de la anchoa».
Mariscadores de Argoños
Por otra parte, la Asociación de Mariscadores Arcisa registró el viernes un escrito en la Consejería en el que solicita a Jesús Oria que se habiliten partidas presupuestarias para subvencionar a los mariscadores ante las pérdidas que se desprenden de su actividad a causa de la prohibición temporal del marisqueo debido a la aparición de la biotoxina DSP.
Los mariscadores solicitan, según informa M. Cerro, compensaciones económicas «ante la sensible pérdida que sufrimos por la paralización de la extracción de esos moluscos que es nuestro medio de vida».