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Sábado, 3 de junio de 2006
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Vida y Ocio / CULTURA
Teatro
NATALIA DICENTA ACTRIZ / «En 'Solas', a mi pasión como actriz se une la de ciudadana y feminista»
La actriz protagoniza en el Palacio la adaptación teatral de la película de Benito Zambrano, en la que comparte escenario con su madre, Lola Herrera
NATALIA DICENTA ACTRIZ / «En 'Solas', a mi pasión como actriz se une la de ciudadana y feminista»
Tras 'Eva al desnudo' en 1992, Natalia Dicenta vuelve a compartir escenario con Lola Herrera. / DM
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Tras una larga ausencia de la escena, Natalia Dicenta ha regresado al teatro de la mano de José Carlos Plaza para protagonizar junto a su madre, Lola Herrera, la adaptación dramática de 'Solas', que se pone hoy en escena por segunda y última vez en el Palacio de Festivales. La cita, a las 20,30 horas en la Sala Argenta.

-Llevaba seis años sin hacer teatro. ¿Por qué eligió 'Solas' para regresar?

-No fue por falta de ofertas, ni muchísimo menos. Supongo que cuando se juntan la experiencia vital y profesional exiges más de los personajes que quieres llevar al escenario, que tengan algo que contar. Y para mí María, la protagonista de 'Solas', fue el vehículo perfecto para volver, porque me ponía el listón lo suficientemente alto y me permitía trabajar a las órdenes a las órdenes del maestro José Carlos Plaza. Necesito desafíos. Cuando estás en el escenario tienes que mojarte, contar cosas, remover conciencias y remover estómagos. Y eso ocurre en 'Solas'.

-Vamos, que no le costó nada aceptar el papel..

-No, ¿por qué tenía que costarme? Lo que me ofrecían tenía todos los mimbres para ser un gran espectáculo y una gran historia que merece la pena contar, esa es mi responsabilidad como actriz.

-¿En su ausencia no tuvieron anda que ver la música y la televisión?

-Simplemente no hubo una oferta que me convenciera. Entretanto estuve cantando y, como militante feminista que soy, en la plataforma de artistas contra la violencia de género. Cuando me propusieron 'Solas', a mi pasión como artista se unió mi pasión como ciudadana y feminista, porque es la historia de dos mujeres sobreviviendo en un mundo hecho por y para beneficio de los hombres. Me daba la oportunidad de utilizar mis habilidades como artista para poner voz a tantas y tantas mujeres que no la tienen y están sumidas en el miedo, en la humillación, en la violación y el asesinato.

-En su María hay mucha denuncia social...

-Tengo la suerte de que a través de este personaje, tan bien escrito por Benito Zambrano, se denuncie y se grite contra la violencia, contra la humillación y contra muchas más cosas. También hablamos de precariedad laboral y de lo que implica la inmigración; de lo que es llegar a una ciudad buscando algo mejor y encontrarte con la hostilidad de un barrio marginal en una gran ciudad sin apenas trabajo, al borde de la pobreza, al borde de la prostitución. Y de esa soledad impuesta, no elegida, que traen todas estas situaciones. Como mujer y como actriz no podía menos que subirme al escenario y hablar de todo esto a través de María.

Sin comparación posible

-¿Encontrará el público muchas diferencias con la película de Benito Zambrano?

-Son dos medios y estilos muy diferentes, y contar una historia en un estilo u otro no tiene nada que ver. Una cosa es el cine y otra el teatro. Partiendo de esta base ya no hay manera posible de hacer comparaciones; son dos estilos y dos propuestas completamente diferentes, aunque el texto de Benito Zambrano está respetado al máximo, incluso el orden cronológico de escenas. José Carlos ha hecho un montaje muy visual y muy cinematográfico, por cierto. Convierte el único espacio del escenario en multiespacios por los que va transitando la historia a través de pautas de música y luz, exactamente en el mismo orden que el guión cinematográfico. Pero aparte de eso no se van a encontrar más coincidencias. La única persona que les puede recordar a esa película es Carlos Álvarez, que interpreta al vecino. Por lo demás, somos actrices diferentes y los personajes, siendo los mismos, tienen otra dimensión, porque aportas tu propia experiencia como mujer. Esta pregunta que siempre hacéis los medios creo que no tiene razón de ser.

-Comparaciones al margen, ¿cómo es el espectáculo?

-Quizá la puesta en escena tiene mucha más profundidad. A la hora de dirigir, José Carlos llevó mucho más a lo hondo todas las situaciones, tanto las más sangrantes como las más dulces. Hay un abanico de emociones; el público encuentra un espectáculo lleno de emociones y que, aunque muy duro, porque es la puta realidad y no puedo evitar el taco, deja abierta una puerta a la esperanza. Benito Zambrano nos contó que aunque el camino hacia la dignidad, la libertad y la independencia es duro y difícil, merece la pena hacerlo, y que aunque en algunos momentos nos sintamos completamente noqueados porque pensamos que no hay salida, a veces cuando tiendes una mano hay otra mano solidaria al otro lado que está deseando echarte un cable. Yo creo que son mensajes esperanzadores, y al final María opta por la vida y traer al mundo una niña.

Todo queda en casa

-'Solas' también ha significado volver a trabajar con su madre...

-Ha sido muy bonito. En 1992 hicimos 'Eva al desnudo' y desde entonces no habíamos vuelto a trabajar juntas. Llamaron del Centro Andaluz de Teatro a mi casa pidiendo el teléfono de mi madre. Yo les pregunté que qué querían, me cuentan que van a hacer 'Solas', les pregunto quién es la hija y me contestan: 'Te lo queríamos decir a tí, pero queremos hablar con las dos y no tenemos un teléfono de tu madre'. Así que les dí su teléfono e inmediatamente la llamé yo. Creo que nos ha pillado en un momento maduro como personas y como intérpretes, y estamos compartiendo cosas muy hermosas y aprendiendo cosas mutuamente.

-Pero todos los premios se los lleva Lola Herrera...

-Nos nominaros a los dos para todo: para los Max, para los Fotogramas y otros, pero al final se los llevó todos ella. Los premios se han quedado en casa, los hemos celebrado y ya está. Al fin y al cabo, esto de los premios tampoco hay que tenerlo mucho en cuenta, creo ambos trabajos son de una gran solidez y cualquiera de las dos nos los podríamos haber llevado. Tampoco hay que darle más vueltas.

-¿Y qué hará cuando termine 'Solas'?

-Con 'Solas' todavía tenemos un periplo bastante largo. Ahora vamos a León, terminamos esta parte de la gira y en verano tenemos vacaciones. En la segunda quince de septiembre debutamos en el teatro Tívoli de Barcelona, donde vamos a estar seis semanas, y luego vamos a cruzar el charco: vamos a México, sé que hay propuesta de Buenos Aires... 'Solas' todavía tiene un largo recorrido. Espero que mientras tanto salgan otras cosas, pero mientras pueda seguir haciendo este hermosísimo trabajo, adelante. Llevamos año y medio y siguen reclamando la función; eso significa que estamos contando algo que merece la pena

-Luego no piensa 'abandonar' a María...

-Yo soy muy fiel a mis proyectos y fiel sobre todo a un productor que es Jesús Cimarro. Cuando en otoño pasado me rompí el gemelo, fue un disgusto espantoso, pero decidió, y yo se lo tendré que agradecer toda mi vida, no sustituirme. Paró el barco y lo fue aplazando todo, así que le debo la mayor fidelidad, porque no sólo me esperó sino que corrió con los gastos de mis médicos. Tengo mucho que agradecerle. Mientras tenga proyecto con esta función estaré a su lado y después seguramente seguiremos trabajando juntos. Cuando hay buen rollo es fácil encontrar el camino para volver a trabajar.



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