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Domingo, 4 de junio de 2006
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Vida y Ocio / SOCIEDAD
Sociedad
Cantabria ha sufrido veinte terremotos en la Historia
En España se registraron casi 3.600 seísmos durante 2005 El último con epicentro en la región data de marzo de 2003
Cantabria ha sufrido veinte terremotos en la Historia
Un terremoto puede llegar a devastar un territorio. En la imagen, Indonesia. / EFE
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EL RESUMEN
Sismógrafos: En Cantabria no existe actualmente ningún sismógrafo del Instituto Geográfico Nacional. Los más próximos, que sí detectan todos los movimientos tectónicos que se producen en la comunidad autónoma, se encuentran en las localidades de Arriondas, Pontenovas y Lanestosa.

El mayor sismo: Su epicentro se localizó en Arredondo en el año 1938. Tenía una intensidad VII y una magnitud de 4.9. No se registraron apenas daños.

El último terremoto: Tuvo lugar en 10 de marzo de 2003. El epicentro estaba situado en Villayuso y fue inofensivo: magnitud 2.8 y II-III de intensidad.

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«La casa tembló. Daba la sensación de que los muros se movían como si fuesen de cartón. Duró unos 10 segundos. Cuando salimos, la gente gritaba. Todos corrían descalzos, (huían) en bicicleta, moto, en bicitaxi. Se respiraba pánico». Lo dice Pauline Texier, de 24 años, y simplemente intenta relatar con voz entrecortada a un periodista cómo vivió el violento terremoto que ha sacudido en los últimos días la isla indonesia de Java.

Sus sensaciones se antojan ajenas en Cantabria; una región que nunca ha sido especialmente maltratada por la naturaleza y en la que, durante los últimos 3.000 años, sólo están registrados 20 sismos con epicentro en la comunidad autónoma.

El dato lleva la firma del Instituto Geográfico Nacional (IGN); un ente gubernamental que gestiona la Red Nacional de Estaciones Sísmicas -tres en la cornisa (Arriondas, Lanestosa y Pontenovas)- y que evalúa permanentemente todo movimiento tectónico, anómalo o no, que pueda producirse en territorio cántabro. «Nos trasmiten datos a Madrid en tiempo real vía satélite y, una vez procesados, nos permiten detectar la localización del epicentro, la magnitud, la profundidad, la tendencia...», explicó Emilio Carreño, máximo responsable de la Red.

Estadísticas

Según las estadísticas del IGN, España sufrió nada menos que 3.600 terremotos a lo largo del año 2005. Ninguno de ellos tuvo su epicentro en la comunidad cántabra; algo que sucedió por última vez el día 10 de marzo de 2003: el sismo tuvo una magnitud de 2.8 en la Escala Richter; una intensidad II-III en la Escala Mercalli y el epicentro en Villayuso.

En cuanto al mayor terremoto habido en la región, el Instituto cita a un sismo detectado el 11 de octubre de 1938. En aquella ocasión, el epicentro se localizó en el municipio de Arredondo; tuvo una magnitud de 4.9 en la Escala Richter y una intensidad VII en la Escala Mercalli.

A continuación, y siempre según los datos aportados por el IGN, destaca un sismo habido en el año 1965; un día después de la festividad de Reyes. Tuvo su epicentro en el municipio de Reocín; una magnitud de 4.1 en la Escala Richter y una intensidad VII en la Escala Mercalli.

Datos todos ellos que, como reconoce Carreño, reflejan que «Cantabria es una comunidad autónoma como una peligrosidad sísmica muy baja dentro de la Península Ibérica (...) Además, no cabe esperar que se produzcan grandes terremotos en el futuro ya que no se han identificado fallas potencialmente peligrosas», señaló.

«Que no haya especiales riesgos no es incompatible con que el servicio esté cubierto -apuntó Antonio Mañero, director del Instituto en Cantabria-. La red, básicamente, pretende éso; es decir, establecer una vigilancia sísmica en tiempo real y que, a la vez, sea exhaustiva (...) Y una vez localizado un sismo y un epicentro, dar aviso a la Delegación del Gobierno y al Gobierno autónomo correspondiente para que adopten las medidas que consideren precisas», concluyó.

Ni un rasguño

Aunque hay cántabros que dicen recordar vagamente el sismo de 1938, la realidad es que el volumen de daños registrado fue casi inapreciable.

A tenor de las tablas oficiales de Richter y Mercalli, un terremoto de magnitud 4.9 «a menudo se siente, pero sólo causa daños menores». La intensidad VII, por su parte, revela oficialmente que se trata de sismos «advertidos por todos. La gente huye al exterior. Daños sin importancia en edificios de buen diseño y construcción. Daños ligeros en estructuras ordinarias bien construidas; daños considerables en las débiles o mal planeadas; y rotura de algunas chimeneas. Estimado por las personas conduciendo vehículos en movimiento».

Muy lejos por tanto del episodio habido en Java. O en otros muchos confines del planeta. Como referencia, la magnitud 8 de Richter -«destrucción total»-, o la intensidad XII de Mercalli: «Destrucción total. Ondas visibles sobre el terreno. Perturbaciones de las cotas de nivel (ríos, lagos y mares). Objetos lanzados en el aire hacia arriba». Definiciones que permiten visualizar perfectamente cualquier pasaje de Stephen King; o una escena cruenta de Ken Follet. Cantabria, sin embargo, está a salvo.



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