Al Racing se le empieza a acumular el trabajo. Mientras los nuevos dueños del club están aún asentándose en el puesto y el entrenador, recién llegado, intenta ponerse al día a marchas forzadas, dispuesto a trabajar alrededor de un proyecto misterioso que parece haber sido diseñado más por empresarios que por técnicos de fútbol, llega la hora de las despedidas. Cinco jugadores de la primera plantilla terminan contrato este mes, sin que se sepa nada todavía de los posibles recambios o de las hipotéticas renovaciones. Lo deportivo permanece en un segundo plano.