Las relaciones entre el jordano Abú Musab al Zarqawi y el saudí Osama bin Laden han hecho correr ríos de tinta y, sin embargo, siguen siendo uno de los aspectos más desconocidos de cuantos tienen que ver con la insurgencia en Oriente Próximo. Aunque sobre este tema se ha escrito mucho, las informaciones que han transcendido a la opinión pública han surgido de los servicios de inteligencia occidentales y de políticos como el presidente de EE UU, George Bush, y muchas veces han sido manipuladas para servir a intereses particulares.