A Asunción Velarde, con 18 años, le tiraba la Filosofía, «aunque no era una vocación clara. Me gustaba y se me daba bien, sin más». Pero el sentido común le decía que, si estudiaba algo «tan de letras», su única salida laboral sería la enseñanza «algo que nunca ha sido lo mío», señala. Así que se decantó por una ingeniería y, dentro de éstas, por una que tuviera que ver con «lo verde».
Al entrar en la Escuela de Minas de la Universidad de Cantabria en 1983 se convirtió en una de las dos únicas chicas de su promoción. Logró su título de ingeniera técnico de minas y lo completó con un graduado superior en ingeniería ambiental y otros muchos cursos. Luego vinieron las primeras experiencias laborales dirigiendo obras con el Ministerio de Obras Públicas.
En este periodo se enteró de que salía una plaza para Jefe del Servicio contra Incendios de Torrelavega y la ganó. Ganaría después la que desempeña ahora: jefa del servicio de Protección Civil del Ayuntamiento de Torrelavega.
Ella explica esta evolución diciendo que ha ido actuando «por intuición y me ha ido bien». En su caso, fue «difícil» tomar decisiones vitales con sólo 18 años, un momento de su vida en el que no quiso salir de Cantabria, ni de su entorno familiar. «Ahora me parece una tontería, aunque hace 20 años, esto era muy importante para mí». ¿Si volviera para atrás haría lo mismo? «¿Es que el pasado no nos pertenece, no es manejable¿», protesta.
También le molesta la dicotomía que crea el sistema educativo «entre ciencias y letras». «Se nos forma para ser superespecialistas en algo. A mí me gusta más la idea renacentista de no cerrarse ninguna puerta y saber de todo».