A un ciudadano que siga con regularidad la actualidad política (como es el caso de los lectores de este periódico) tiene que resultarle verdaderamente extraño el repentino fervor que les ha entrado a los dirigentes del PSOE por mantener unas buenas relaciones con el PP. Los mismos que han venido dejándole fuera de juego de un modo sistemático hasta el punto de hacer de esta política toda una estrategia, le piden, le ruegan y le conminan a que comparta con el PSOE 'el proceso de paz'. Pero ¿acaso el PP no era el partido que merecía la soledad? Con el PP seremos más fuertes, comentan los socialistas. ¿Había que llegar a este punto para valorar la importancia que tiene un partido con diez millones de votos?
A mi entender llega tarde Zapatero. Ha engañado demasiadas veces a Rajoy. A poco de comenzar su legislatura le prometió la creación de una comisión para seguir el proceso 'territorial'. No hubo nada. Después se sabría que los socialistas venían manteniendo relaciones con el entorno de ETA, coincidiendo con las reuniones del Pacto Antiterrorista, que ya en el Gobierno tuvieron que matarlo. Zapatero necesitaba ir creando un clima favorable a las negociaciones. El último engaño ha sido humillante para Rajoy. Se prometieron los dos líderes dejar fuera del debate del Estado de la Nación 'el proceso de paz' cuando casi inmediatamente después de hacer Rajoy su discurso Patxi López anunciaba una reunión orgánica con Batasuna. La gota que desborda el vaso. Rajoy tuvo que anunciar la 'ruptura' total con el Gobierno.
De ahora en adelante Zapatero tendrá que torear solo. Más aún: con la desaprobación sistemática del PP. Para éste, Otegi no es «la esperanza de la paz» sino el líder de la banda terrorista que no ha dimitido de ninguno de sus objetivos. En definitiva para el partido de Rajoy, la actitud de Zapatero supone la cesión constante ante ETA.
Estos días el diario 'Gara' ha ido haciendo la cuenta atrás en relación con una serie de supuestas promesas del Gobierno a ETA. ¿El comienzo del proceso de legalización de ETA? Los mejor informados aseguran que no terminará el verano sin que Batasuna haya sido aceptada como una organización legal. Pero ¿cómo sería compatible el respeto a la Ley de Partidos y la legalización de una organización considerada terrorista por los jueces..., y por la Unión Europea?
El margen que podrían darse los jueces al interpretar la ley de un modo amplio, en razón al contexto social, dependería en buena medida de la actitud del PP. Quiero decir que el apoyo de éste al 'proceso de paz' podría haber sido tan decisivo como puede serlo el rechazo y la condena. De ahí, el desconsuelo de los socialistas. De ahí, los intentos de ganarse como sea a Rajoy. Ya es tarde. Éste ha dejado de tener las manos libres... por culpa de los propios socialistas.