El presidente de la Peña Taurina 'El Tábano' de Rasines, Ángel Palacio, ha denunciado que las actuales obras que se vienen acometiendo en la histórica plaza de toros cuadrada de la localidad incumplen la actual legislación vigente en materia taurina por lo que su reapertura inmediata -prevista para el día 15 de agosto- para este tipo de espectáculos podría tener «consecuencias desagradables» para el futuro del histórico coso.
Palacio señala que la obras que se acometen en la actualidad no contemplan desolladero, una dependencia indispensable por imperativo legal «ya que la carne de las reses lidiadas va destinada a la cadena alimentaria, necesitando un sangrado post-mortem inmediato para evitar su deterioro».
Deficiencias
El presidente de 'El Tábano' asegura que esta deficiencia si no se subsana tendrá que realizarse en la calle junto a la N-629, «en presencia de público, sin la más mínima higiene y dejando sobre el suelo resto de sangre, despojos, moscas y bacterias». La peña también critica la ubicación de la enfermería. «Instalarla como está, junto a los urinarios con acceso a su interior por el mismo lugar donde tienen que pasar, inevitablemente caballos, arrastre de reses, toreros, personal de la plaza, espectadores, no es el más apropiado».
En este sentido, sugieren el cambio de ubicación dejando este espacio, con la modificación precisa, para desolladero, instalando la enfermería, con entrada y salida directa desde el ruedo y hacia la calle, respectivamente, en otro lugar que está disponible.
De igual forma, Palacio se pregunta dónde verterán las aguas fecales al no disponer de red de saneamiento. «Si se ha pensado en utilizar una fosa séptica, no habrá que olvidar que dado que la plaza está situada muy próxima a la N-629 y en un plano superior, los riesgos de filtración son evidentes. Esta fosa tendría que soportar el peso del camión que transporta los toros, con el consiguiente peligro de hundimiento».
Desde 'El Tábano' también se hace referencia a que tan sólo se han construido seis chiqueros, «excesivamente grandes, cuando el reglamento taurino, que tiene para plazas históricas un artículo protector -válido en algún caso, no en todos -exige que el número de chiqueros sea ocho y como mínimo siete».
«Falta uno para poder enchiquerar el reglamentario sobrero y este despiste debe subsanarse ya que no se puede dejar al toro sobrero en los corrales de la plaza para suplir la carencia del chiquero que falta, pues si se devuelve desde el ruedo el que está destinado a lidiarse, se juntarían en esa misma dependencia el toro devuelto y el que tiene que suplirle».
Por último, Ángel Palacio también se pregunta «cómo se cerrarán y abrirán las puertas de la manga de entrada a corrales, el cierre y apertura de éstos, así como también los chiqueros y el corredor de salida al ruedo». La polémica está servida.