Roger Federer se permitió el atrevimiento de humillar a Tim Henman delante del fervoroso público británico en la pista central de Wimbledon. El suizo selló su segundo triunfo en el torneo, esta vez por 6-4, 6-0 y 6-2 en solamente una hora y veinticinco minutos de juego. Henman, que fue recibido por unos aficionados entusiasmados y esperanzados en la sorpresa, apenas tuvo algún que otro destello de respiro, pero siempre que el helvético se lo propuso el inglés anduvo de coronilla. Federer suma ya 43 victorias consecutivas en canchas de hierba y a este paso no parecen existir rivales capaces de frenarle. Todo lo hace bien en esta superficie. El de Basilea ya está en la tercera ronda.