El Santander está presente en la primera economía europea a través de su unidad de financiación al consumo, pero quiere aumentar su negocio en Alemania a través del incremento de número de oficinas, para lo que las duplicará en el plazo de dos años, ya que pasará de las 69 sucursales con que cerró el pasado ejercicio a las 155 que tiene previstas para diciembre de 2008. El banco cántabro está centrado en Alemania en la financiación de vehículos, donde es el líder del mercado de financieras independientes, ya que es diez veces más grande que su más directo competidor. Pero quiere convertir en clientes directos de la entidad a los que le llegan de forma indirecta a través de la compra de un bien duradero. Para ello, necesita estar cerca del cliente y no tiene otra salida que la apertura de oficinas, según explicó el presidente de Santander Consumer Bank, Andreas Finkenberg.
El proceso de apertura de nuevas oficinas comenzó el año pasado. El 1 de enero de 2005, el banco, número 13 por beneficios en Alemania, contaba con 55 sucursales y al cerrar el ejercicio tenía ya 69. El objetivo es que a diciembre de 2008 haya 155 sucursales. Con esta estrategia, el Santander quiere que el banco que adquirió en Alemania en 1987 y que ha reforzado con otras compras posteriores, equilibre su negocio directo e indirecto y alcance una importancia similar. En un proceso más largo y tal vez más complejo, la entidad quiere hacer algo similar a lo que se ha propuesto en el británico Abbey, donde está transformando un banco especializado en el negocio hipotecario en uno universal.
La carrera ya ha empezado con éxito gracias a la comercialización de depósitos a plazo y préstamos directos. Es su vía para el crecimiento, ya que, según reconocía Finkenberg, las posibilidades de incrementar la financiación de vehículos es ya muy limitada. La entidad tiene un volumen de negocio de 8.800 millones en financiación de vehículos, mientras que en el negocio directo el volumen de depósitos es de 9.200 millones y el de créditos de 1.900.
La tercera pata es la financiación de bienes duraderos, como electrodomésticos, en la que, dado el menor valor de los productos objetos, el volumen es muy inferior y se queda en los 878 millones. Sin embargo, este segmento aporta un número de operaciones similar al de la financiación de vehículos (809.000 unidades frente a 906.255), por lo que también tiene gran relevancia, porque son datos de personas que se pueden intentar captar como clientes.
Las nuevas oficinas lo harán posible y también llevará aparejado un aumento de plantilla. Para cada nueva oficina el banco prevé contar con cuatro personas en una apuesta por el crecimiento orgánico, ya que las pequeñas compras no resultan tan rentables, como insistió Finkenberg. Eso sí, por el momento no entrará en el mercado de préstamos hipotecarios, que no es rentable en Alemania si no se alcanza un gran volumen. No obstante, tanto Finkenberg como el director general del Santander, Juan Rodríguez Inciarte, explicaron que se está analizando constantemente esta posibilidad.
El Santander Consumer está presente en doce países europeos, pero tiene su puntal en Alemania, donde el tamaño del banco es similar a Bankinter. En su actividad de financiación de vehículos, su estrategia es acompañar al coche durante toda su vida útil, por lo que comienza financiando el stock del vendedor, pasa a prestar al comprador y e interviene en el mercado de segunda mano.
El Santander en Alemania tiene su origen en un banco local creado en Mönchengladbach en 1957 que en 1964 comenzó a cooperar con el Bank of America. Fue esta última entidad la que vendió sus acciones al Santander, que denominó a la entidad como CC-Bank Aktiengesellschaft. El siguiente paso de importancia en el banco es la compra del AKB Bank, de Colonia. Desde que el Santander desembarcó en 1987 en la entidad alemana, el Santander Consumer Bank ha pasado de gestionar 438 millones de euros en créditos a 12.970. El volumen de depósitos pasó de los 434 millones a los 9.201. Los activos totales eran 554 millones en 1987 y hoy en día ascienden a 13.820. Los recursos propios pasaron de 30 a 467 millones, mientras el beneficio bruto se sitúa en 329 millones, mientras en 1987 era de cinco millones. Los empleados han pasado de 592 a 1.593.