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Sábado, 1 de julio de 2006
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Vida y Ocio / TELEVISIÓN
El Invento del Maligno
Rebelde
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ANTENA 3 ha estrenado esta semana un culebrón mejicano del género adolescente. Se llama 'Rebelde' y es una especie de 'Sensación de vivir' al sur del Río Grande. El escenario de la historia es un colegio singular: el 'Elite Way School', donde se forman -es un decir- los hijos de los ricos; junto a ellos hay una porción de becados de familias pobres, que lo pasan muy mal. Entre los amoríos de unos y otros, y los conflictos de tipo socioeconómico, los guionistas han construido una trama densa, aunque embrollada. Los jóvenes intérpretes ponen, en ocasiones, simpatía, pero rara vez arte. Los foros de espectadores que se mueven por Internet han dejado opiniones más bien poco gratas sobre este producto. Yo me adhiero: 'Rebelde' es infumable.

A unas hechuras técnicamente primarias añade un argumento desolador. También es verdad que, en este tipo de productos, es prácticamente imposible encontrar argumentos excitantes. Seamos sinceros: a partir de los treinta, uno recuerda cómo era cuando adolescente y, si ha madurado con normalidad, lo único que siente es una insana mezcla de nostalgia y desazón. Las historias de adolescentes, con muy escasas excepciones, sólo tienen interés para los propios adolescentes o para los que van a serlo. Por una simple cuestión de madurez personal, su perfil tiende a una planicie mesetaria. Eso pasaba tanto en 'Sensación de vivir' como en 'Al salir de clase', y pasa también en este 'Rebelde' de Antena 3 como, sin duda, pasará en el anunciado 'SMS' de La Sexta. Por supuesto, es perfectamente posible concebir historias de jóvenes con algún interés: la juventud puede ser una etapa fascinante, abierta a la aventura y al descubrimiento. Eso lo podemos encontrar en el 'Lord Jim' de Conrad, en la literatura escultista de Jean-Louis Foncine o en 'Un capitán de quince años' de Julio Verne, por citar tres clásicos de la juventud romántica y aventurera. Pero para concebir tales planteamientos hace falta, además de genio, entender la juventud como un estado de transición, como un proceso de aprendizaje, como un paso hacia algo -la madurez- que debe ser más completo y acabado. Por el contrario, las teleseries adolescentes suelen presentar lo joven como un estado perpetuo, como una forma de vivir que se agota en sí misma, en la fiesta o en los amoríos o en las pequeñas querellas con el prójimo. Lo cual, por un lado, es antipedagógico, porque hace creer al adolescente que su horizonte vital se agota en sí mismo, y por otro, desde el punto de vista narrativo, es frustrante, porque limita los argumentos a una especie de interminable viaje en torno al acné. Ejemplo: este mejicano 'Rebelde' de Antena 3. Huyamos.



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