«¿Quién va ganando la partida? ¿Las víctimas? No, los verdugos». Así de tajante es el balance que hace el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, del proceso abierto tras el alto el fuego de ETA, tras el anuncio de la apertura de contactos con la banda que hizo el jueves el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero. Este análisis pesimista que hizo ayer Aznar, en la apertura de la universidad de verano de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), coincidió con las exigencias del secretario general del PP, Ángel Acebes, para que los socialistas expliquen si mantuvieron conversaciones con la banda terrorista antes de ganar las elecciones del 14-M.
El presidente de la FAES se siente plenamente identificado con la línea política que mantiene la actual dirección del PP de rechazo al proceso de paz que lidera el Gobierno socialista y eso hace que vuelva a utilizar el terrorismo como argumento de sus intervenciones políticas.
Ayer recordó a las víctimas de ETA y dijo que Rodríguez Zapatero está cometiendo un «enorme error» por «aceptar una negociación política que conduzca a una decisión sobre el futuro del País Vasco y de España». Según el ex presidente, el actual jefe del ejecutivo lo que transmite con sus actos es que las víctimas asesinadas por la banda «aguantaron para nada, les mataron para nada». «¿Hay paz cuando son los asesinos los que se sientan en la mesa de los vencedores?», preguntó. «¿Hay paz cuando se obliga por las armas a una nación a modificar su sistema político?», inquirió y concluyó a continuación que «no hay paz cuando no hay justicia, cuando unos tienen que tragarse lo que otros han impuesto no con los votos sino con las pistolas y las bombas».
El actual responsable de la FAES hizo idéntica interpretación que el líder del PP, Mariano Rajoy, de las palabras de Zapatero y ambos entendieron que el presidente del Gobierno admitió el derecho de autodeterminación cuando reconoció el «derecho a decidir» de los vascos. «Todos los españoles, vascos incluidos, -dijo- llevamos 30 años decidiendo».
Según Aznar, «el Gobierno ha demostrado a los terroristas que está dispuesto a aceptar sus condiciones» y le culpó de haberse ajustado al lugar, los plazos y los términos que habían exigido los etarras para anunciar los contactos entre el Gobierno y la banda. «Ahora caminan juntos», denunció y dijo que esta coincidencia entre ETA y el presidente del Gobierno lleva a la mayoría de los españoles a echarse «las manos a la cabeza» porque ven que no se habla de la entrega de las armas sino de que «los ciudadanos normales entreguemos nuestra democracia, nuestra dignidad y nuestra nación».
Traición
Por su parte, el secretario general del PP --en su habitual rueda de prensa de los lunes- exigió a los socialistas que expliquen si, antes de que ganaran las elecciones del 14 de marzo de 2004, «había o no acuerdo con ETA para abrir negociaciones». Para el partido opositor, es necesario investigar los datos aportados por la mencionada información para conocer si el PSOE trataba con los terroristas en la pasada legislatura cuando mantenía con el Gobierno del PP el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. De ser así, el ex ministro del Interior afirmó que el PSOE habría cometido «una traición tremenda al Gobierno legítimo, al Estado de Derecho, a la democracia y a los españoles».
En este sentido, Acebes, que por entonces era ministro del Interior, apuntó que el equipo de Zapatero en la oposición, en la fecha en la que un documento aprehendido a detenidos etarras deja constancia de que el PSOE había aceptado entablar conversaciones, recibió información del gabinete de Aznar «muy importante y sensible» sobre la lucha antiterrorista.