Solista de clarinete, director de orquesta y profesor en París, Paul Meyer es uno de los mejores músicos del mundo en su especialidad. A sus 41 años, este compositor francés ha tocado con las orquestas más importantes del mundo y en su repertorio se incluyen obras de Pierre Boulez, Morton Gould y Hans-Werner Henze, así como piezas compuestas específicamente para él por Penderecki o Luciano Berio. Amante de la música clásica mantiene en sus trabajos una actitud creativa que también intenta transmitir a sus alumnos a quienes implica y estimula. Estos días participa en el Encuentro de Música y Academia de Santander 20006.
-Ha viajado, actuado y estudiado por medio mundo, ¿qué recuerdos atesora con más cariño?
-Es muy difícil destacar un concierto, un maestro o un periodo de mi vida, pues todos han representado algo para mí. No me centro en el pasado, lo que me motiva es el presente, el día a día.
-Partiendo de su dilatada experiencia personal, ¿cuál cree que es la metodología más correcta para enseñar la música clásica?
-Lo más importante es ayudar a los alumnos, adaptar la metodología a cada uno de ellos, a sus necesidades y características. Cada país, cada escuela tienen unos programas y estructuras diferentes, aunque por encima de todo tiene que estar la capacidad del profesor para implicarse y estimular a los estudiantes.
-¿Cómo valora este Encuentro de Música y Academia de Santander y la relación con los alumnos?
-Es una experiencia intensa, fugaz, que no permite una relación estrecha con los estudiantes y que choca con el sistema tradicional de docencia, en el que el profesor y el alumno conviven y practican durante largos periodos de tiempo, en una relación muy cercana. Sin embargo, estos encuentros favorecen la difusión de experiencias, ideas y técnicas, pequeñas pinceladas que son imprescindibles en la formación de los alumnos. Ambos métodos son importantes.
-¿Y la internacionalidad de los estudiantes?
-En un mundo global como es el de la música no es de extrañar que convivan en un encuentro personalidades e identidades culturales distintas. El problema es que estas vivencias se desarrollan en un espacio de tiempo tan corto, con una gran carga de trabajo, que apenas permite que se puedan asimilar.
-¿Está encasillada la música clásica en los cánones antiguos?
-La música clásica es aprender, ensayar y genera mucho trabajo, pero al final, lo más importante es mantener una actitud creativa. Es muy difícil ser creativo con la música antigua, pero creo que es posible. El peligro de la música clásica es que aún siendo muy profesional, no sea creativa.
-¿Responde el público a la música más moderna o contemporánea?
-La gente está interesada en este estilo de música. No atrae igual que el fútbol, pero si despierta gran expectación en Europa, Estados Unidos, o algunos países asiáticos como China o Japón.
-¿Es el clarinete su mejor amigo?
-A veces sí, y otras se convierte en mi peor enemigo. Mi verdadera amiga es la música, la gente con la que interpreto y el estilo diferente que pretendo inculcar a mis alumnos.
-¿Cuál es su visión sobre la música que se hace actualmente en España?
-No conozco con profundidad el trabajo que se realiza en España, pero las referencias que llegan fuera, a Europa, son bastante buenas. Creo que están surgiendo buenos profesionales en este país.
-¿Y la música europea en relación con la estadounidense o la asiática?
-Las escuelas europeas tienen un grandísimo nivel. Existen excelentes compositores, aunque hay paises como China, en pleno desarrollo, que están formando magníficos estudiantes. Es un pulso que los europeos no podemos perder. Tenemos que seguir empujando para mantener el nivel actual. Es muy importante y debería contar con más apoyos el trabajo que desarrollan instituciones europeas como la Escuela Superior de Música Reina Sofía.
-¿Cuáles son sus compositores favoritos?
-Los últimos años de Mozart y la época de la primera Escuela de Viena con Haydn, Beethoven o Schubert, aunque disfruto aún más con la música contemporánea del siglo XX y con las composiciones de maestros como Penderecki. Sólo la música contemporánea mantendrá viva la clásica.
-A parte del clarinete, ¿Qué más viaja en su maleta?
-Un ordenador, libros y muchísimas partituras. En mis viajes sólo hay trabajo, no tengo tiempo para nada más y los pocos minutos que me sobran los invierto en hacer turismo, pero sólo un poco.