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Miércoles, 12 de julio de 2006
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Vida y Ocio / TELEVISIÓN
El Invento del Maligno
Divinos
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ANTENA 3 ha emitido esta semana el segundo episodio de 'Divinos', una telecomedia de producción nacional que, en principio, cuenta la vida de una redacción de la prensa rosa. El espectador advierte pronto que en realidad no se nos cuenta nada sustancioso sobre la prensa rosa propiamente dicha, sino que todo gira en torno a los líos y deslíos personales del reparto. La supuesta sátira sobre el «telecorazón» se reduce a una batería de pinceladas mordaces no siempre acertadas. Y el grueso del argumento descansa sobre los protagonistas sentimentales, que son, ella, Paula Vázquez, en papel de supermujer bella y moderna, y él, Santi Millán, en papel de atribulado macho ridículo. 'Divinos' fracasó en su estreno y esta semana confirmaba las peores previsiones. Con tales cifras de audiencia, no hay más remedio que asentar una conclusión: a la gente le importa un pimiento nuestra vida, la de los periodistas, al menos en este registro de la comedia satírica. Hemos visto fracasar, hace pocos meses, a 'Fuera de control', en TVE-1. También hemos visto sucumbir, después, a 'Siete días al desnudo', en Cuatro. Ambos productos trataban de explotar la veta de la comedia de periodistas, con abundante sal gorda, bastante pimienta y, por desgracia, nada más en el plato. Desde el ya añejo 'Periodistas' de Telecinco, que fue un éxito, nadie ha vuelto a acertar con este argumento. Quizá porque 'Periodistas', además de algunos elementos cómicos, se sostenía sobre tramas narrativas serias, con ambición, mientras que los productos posteriores han sido, simplemente, sucesiones de chistes más o menos desafortunados. Las series de profesionales -médicos, abogados, periodistas, etc.- necesitan algo más de chicha para despertar interés. Y sobre todo: es muy difícil convencer al espectador si lo que uno ofrece es el habitual guiso de humor costumbrista y «corrección política». Los actores ya pueden dejarse el alma en el escenario, que de nada servirá su esfuerzo si la obra es mediocre. A la misma hora en que Antena 3 emitía 'Divinos', Telecinco ofrecía un episodio de CSI rodado por Tarantino y Cuatro repetía la excelente 'Roma'. Por supuesto, todas las comparaciones son odiosas, pero no es la crítica ni el público quien promueve la comparación, sino los propios canales, que arrojan estos levísimos productos españoles a la arena para competir con series infinitamente superiores. Y sí, claro, ¿cómo no comparar? En un lado, la caspa cotidiana del costumbrismo travestido de comedia urbana, con lo cual no tiene ni la virtud de la autenticidad; en el otro, creaciones de enorme nivel que sacan todo el partido posible al arte audiovisual. Al espectador sin prejuicios sólo le cabe una conclusión: somos muy, pero que muy pequeños.



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