Subir montañas en familia

fotogalería

No son necesarias altas cumbres para vivir la montaña / Dm

  • Cinco opciones para senderistas principantes que quieren disfrutar del entorno natural de Cantabria

Si algo tiene Cantabria donde elegir, son montañas. Altas, medias, riscos o lomas. El senderismo es una opción de ocio inagotable en cuanto a posibles rutas en la región. Un entretenimiento casi siempre disponible y con niveles de dificultad para todos los públicos.

Para quienes no son expertos alpinistas y quieren, además, disfrutar en familia de recorridos accesibles merecedores de múltiples instantáneas, aquí van algunas ideas:

Carmona- Selores

El valle de Cabuérniga se muestra esplendoroso con los últimos coletazos de la estación otoñal. La ruta entre estos dos pueblos es sencilla, cómoda y resulta muy interesante.

Se inicia en el alto de la Collada de Carmona (609 metros), desde donde parte una pista que enfila todo el cordal divisorio entre las cuenca del Saja y del Nansa. El camino hará ganar altura suavemente hasta llegar al vértice geodésico que marca el pico de Matamigüela (889 metros). Punto que merece una parada para disfrutar de las vistas de casi la totalidad de la región, en especial de los fondos del valle de Cabuérniga y de Puentenansa, así como las sierras de Peña Sagra y del Cordel hasta la zona costera.

Vista de Carmona

Vista de Carmona / Antonio San Emeterio, 'Sane'

Continuando, la siguiente meta es Zarcedillo, donde se cruza con el viejo camino de Valsemana, antigua ruta que unía los valles colindantes de Tudanca y Cabuérniga. De aquí, se desciende por la Braña del Pozo, con una ruta que discurre por caminos y cortafuegos que bordean bosques de repoblación. En esa bajada se pueden ver los restos de un “callejo” o “chorco de lobos”, una construcción con dos muros en forma de V que termina en un recinto cuadrado cuya finalidad era capturar a los lobos.

Finalizado el descenso se llega a Selores (280 metros) donde se da por terminada esta ruta de unos 9 kilómetros.