Un mundo mucho más joven

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El choripán -chorizo criollo a la parrilla en bocadillo- es lo más solicitado en el restaurante argentino. / Sé Quintana

  • El Festival de las Naciones presenta importantes novedades

Ha pasado una década y el Festival de las Naciones está más joven que nunca. Más moderno, más original y mucho más sugerente. Eso sí, sin perder su filosofía, sin renunciar a sus orígenes, porque sigue siendo ese gran bazar con una atractiva amalgama de olores y sabores, una ordenada torre de Babel donde conviven distintas razas y religiones. Ese enorme teatro donde se suceden las actuaciones y, sobre todo, un espectacular restaurante en el que se puede comer y beber un trocito del país que a cada uno le apetezca. El Festival de las Naciones, un año más, ha instalado sus grandes carpas junto a los Campos de Sport de El Sardinero, donde permanecerá hasta el próximo 6 de septiembre.

Sergio Frenkel, director de este gran mercado, curioso viajero infatigable, ha querido que en 2015 su festival sea más internacional y que ofrezca a sus fieles seguidores una oferta más variada. Ha apostado fuerte por la fusión y ha introducido algunas novedades que lo hacen, sin lugar a dudas, mucho más atractivo. Un buen ejemplo de ello es la terraza chill out en la que dos conocidos hosteleros de Santander, Miguel Machín (El Diluvio) y Fran Jerez (Escuela de Hostelería Las Carolinas y finalista de Master Chef), han preparado una serie de pinchos gourmets nacionales e internacionales, en un nuevo espacio temático, junto al gran escenario, el corazón del festival. Allí se podrán degustar tapas como la de wabao de hamburguesa esponjosa con tomate; salmorejo con ron; focaccia de bonito, ali oli y pimiento; quesadilla (abanico ibérico), rulo pakora de patatas, especias y queso; planchadito de queso, pollo y membrillo; wabao de codillo de cerdo; emparedado de pan italiano con salsa de yogurt; brocheta de yuca con bacon y salsa de miel; pollo en escabeche y especias; rollito de primavera; empanadilla de morcilla con pasas y queso; fundido de queso con pollo y salsa de soja; ensaladilla de pollo y nueces con mahonesa de curry; rollito brick relleno de morcilla y confitura de melocotón con frutos secos, y filete ruso de ternera con salsa de queso de Tresviso. Dieciséis elaboraciones que Jerez y su equipo, con el asesoramiento de Josean Merino, del Perretxico de Vitoria, sacan al público a través de tres originales pasaportes. El bronze, por 10 euros, te permite comer cuatro pinchos a elegir más cuatro cañas o agua. El silver, de 15 euros, da derecho a cinco pinchos, cinco cañas o agua, más lanyard, pulsera, mochila y entrada al concierto solidario. Por 20 euros se puede adquirir el gold, para ocho pinchos, ocho cañas o agua, lanyard, pulsera, mochila y dos entradas para el concierto solidario de Revólver (20 de agosto) o Antonio Carmona (27 de agosto). Fran Jerez, que se muestra entusiasmado con su participación en el festival, está a punto de iniciar en breve un nuevo e importante proyecto profesional en Santander llamado Cheffs Working.

Por cierto que en el Festival de las Naciones se pueden encontrar 150 variedades de vino de todo el mundo y 400 tipos de cerveza. Hay 300 puestos de trabajo directos, 500 indirectos, 80 proveedores cántabros y más de 100 pisos alquilados donde se alojan los feriantes durante un mes. No está nada mal para los tiempos que corren.

En ese afán de Frenkel por modernizar su festival, existe un espacio en el que cuatro food trucks ofrecen lo último en tendencias gastronómicas, dirigidos por cocineros profesionales. En la furgoneta de Japón los productos estrellas son el sushi y la cocina en wook, y en Chile, con Camilo González a la cabeza, lo más demandado es el lomo palta tomate mayo. Los otros dos establecimientos de comida sobre ruedas son de los chefs santanderinos David Durán y Carlos García, que ofrecen bocatas country road, y mini pecados del paladar y maxi sandwiches, respectivamente.

Cócteles y restaurantes

El Festival de las Naciones apuesta un año más por la coctelería. El toque de color, el exótico de este gran mercado. En la terraza de Havana Island, Juanjo Muniera prepara unos cócteles de diseño aptos para todos los públicos. Abajo, el cubano Manuel Babastro, tres años ya en el festival cántabro, sirve unos excelentes mojitos. Precisamente, los primeros que se tomaron en Santander llegaron de la mano del Festival de las Naciones.

Está claro que la gastronomía es uno de los principales reclamos de este proyecto intercultural. Por ello, junto al campo del Racing se han instalado, además de los numerosos puestos y stands de países de todo el mundo, tres restaurantes temáticos. En el de México su responsable es Enrique Godinez, que lleva ya seis ediciones del festival en la capital cántabra. Dice que «aquí cada año hay más afluencia de público. Estos días ha habido demasiada gente, lo que deja claro que el festival se va arraigando cada vez más». Los burritos y los tacos son los productos más demandados en este restaurante. «Pero sobre todo -dice Enrique- aquí viene el que le gusta la comida picante. También tenemos muchos clientes que se acercan a tomar nuestras cervezas». En este restaurante trabajan a diario doce personas.

Un enamorado de Cantabria, forofo del Racing: «Aquí -dice- he visto jugar yo a Messi», Miguel Ángel Zamarreño es el director de los restaurantes de Argentina y Alemania. Él nació en el país americano pero conoce al dedillo todo lo relacionado con la gastronomía teutona. Zamarreño, que vive en Granada, lleva 22 años viniendo a Santander con esta actividad, antes llamada Feria de las Naciones. En el restaurante de Alemania, donde las camareras visten los trajes originales germanos, las salchichas, la cerveza y cada vez más el codillo, son las piezas con mayor demanda. Cerveza Paulaner, la más consumida en el festival de Munich. En Argentina, como todos los años, la palma se la lleva el choripán.

Talleres de cocina

Como en todo gran bazar que se precie, en la Feria de las Naciones habrá clases magistrales y talleres para que el gran público conozca nuevas recetas y tendencias. De la mano de EL DIARIO MONTAÑÉS y su suplemento CANTABRIA EN LA MESA, habrá tres importantes citas para los amantes de la gastronomía. El 18 de agosto, Fran Jerez y Miguel Machín se adentrarán en el mundo de los pinchos de autor. Elena Ballesteros, el día 25, se centrará en la repostería de altura. Finalmente, el 1 de septiembre, Óscar Solana y Juanjo Muniera se sumergirán en lo que ellos mismos han denominado 'el mundo en un cóctel'. Las tres actividades comenzarán a las 18.00 horas.