Comer, beber, leer y vivir

'Sobremesas literarias'.
'Sobremesas literarias'. / DM
  • Un libro bucea en la relación entre la gastronomía y las letras

«Loados los hispanos, para quienes beber es vivir». Con esta sentencia queda manifestado el ánimo de aquellos hispanos que comenzaron a incorporar a su vidas -y más adelante a sus textos- ese aprecio por la bebida. Esa querencia por lo líquido se extiende a todas las regiones de Europa y del mundo en cualquier época histórica: desde Homero hasta Pablo Neruda se han salpicado las manifestaciones escritas de los autores que nos han querido hacer beber con la lectura. Así comienza la introducción de la obra 'Sobremesas literarias', uno de sus coordinadores, Jesús Murillo, una monumental obra en la que se recorre la presencia de la comida y la bebida en las letras hispánicas en un recorrido que comienza en la Edad Media y que culmina en la literatura contemporánea.

El libro, editado por la Fundación San Millán de la Cogolla y la Asociación 'ALEPH', recoge las aportaciones de más de 50 jóvenes investigadores de la literatura hispánica. Desde la Edad Media, los banquetes opulentos, las celebraciones religiosas, los vapores etílicos de la bebida o el régimen cotidiano de las comidas han sido reflejados de una u otra forma por la poesía, el teatro y la narrativa. Los autores, socios de 'ALEPH', son originarios de diferentes países (entre otros, México, Rumanía, Italia y Túnez), lo que confiere a la asociación un carácter plural e internacional, que recoge estudios de jóvenes investigadores de más allá de las fronteras del Hispanismo. Objeto de este trabajo son la infinidad de páginas literarias dedicadas a diversos aspectos gastronómicos: el elemento primario de la bebida y de la comida, el canibalismo de las sociedades tribales americanas, la revisión de los mitos clásicos o las tertulias literarias de los siglos pretéritos tienen cabida en esta monografía que no pretende ser más que un punto de partida sobre el amplio menú de las letras hispánicas, siempre sazonado con la comida y la bebida, la risa y el llanto.

«Leer, beber, escribir, comer. Todos estos verbos presentan su rito particular y cada uno de nosotros disfruta de ellos de forma diferente», explica Jesús Murillo, que además sostiene que «la gastronomía y la literatura son complementarias y ambas son el fiel reflejo de una sociedad en constante cambio, puesto que los escritores de todos los tiempos han plasmado sobre el mantel de la mesa las historias -imaginadas y reales- de personajes que disfrutan, aman, lloran, ríen, sufren, conversan y discuten; en definitiva, que viven».