La calle santanderina del tapeo

'Terraceo' en Peña Herbosa.
'Terraceo' en Peña Herbosa. / Antonio 'Sane'
  • Peña Herbosa, siempre con ambiente, reúne numerosos establecimientos de gran solera

Peña Herbosa es la calle de tapas más popular de Santander. A la que se envía al visitante que quiere comer y beber bien en una zona con mucho ambiente. A la que se lleva a los invitados para disfrutar de una tarde de vinos, pinchos y una buena tertulia.En Peña Herbosa abundan los bares y restaurantes, siempre de moda y siempre muy animados. Es un placer pasear por sus aceras y ver el ambiente que hay en el interior de los establecimientos y en los espacios habilitados en la calle al servicio del cliente. Tascas y bares para desayunar, tomar el vermut al mediodía, beber unos vinos y picar algo por la tarde, y cómo no, cenar llegada la hora. Hay en esta popular calle dónde elegir, en precios y en el tipo de comida que se prefiera. Una calle siempre de moda entre los más jóvenes y que continúa manteniendo su clientela de siempre. Un lugar en el que no hace falta quedar porque siempre se encuentra a algún amigo o conocido que ya está allí haciendo la ronda.

Peña Herbosa comienza pasada la calle Lope de Vega, en pleno centro de Santander, frente al muelle. Desde allí hay unas espectaculares vistas sobre la bahía. Mar y montaña se enmarcan entre los edificios que hay a los lados de la cuesta. La calle finaliza en Casimiro Sáinz, cerca de Puertochico, el viejo barrio de pescadores ahora convertido en un lugar lleno de actividad y también de buenos bares para comer o compartir unas raciones.

Esta calle del tapeo santanderino se encuentra además muy cerca de otros lugares típicos de la capital cántabra por sus bares y lugares de alterne: Santa Lucía y la Plaza de Cañadío, además de Puertochico y Tetuán. Al final de la calle, además, se encuentra el edificio que alberga las instalaciones del Gobierno regional de Cantabria. En ella y su entorno también existen otros tipos de negocios como tiendas de ropa y complementos, tiendas de ultramarinos, galerías de arte... En definitiva, se trata de una calle con mucho movimiento en la que bien merece la pena parar un momento para disfrutar en la barra o en una mesa de la terraza, si el tiempo lo permite, de unos buenos pinchos y una copa. Porque allí hay opciones para todos los públicos y para todos los gustos. Y para cualquier hora del día.

Un vermut con unas rabas de magano, unas anchoas, unos mejillones o una ración de caracolillos dos típicos en esta calle en la que se respira ese ambiente de antaño, del Santander más típico, el marinero. Y es que en Peña Herbosa se mantienen las buenas costumbres y se cuida al detalle la calidad de los productos del mar y la tierra, en especial los de temporada.

Peña Herbosa es también el lugar que eligen los más jóvenes, universitarios sobre todo, para celebrar su particular ‘champanada’ el día de Nochevieja. Durante la jornada, miles de chicos y chicas invaden la calle y sus bares para tomar unos vinos o unas copas de cava con el fin de despedir al año. Un gran movimiento de personas que ya se ha convertido en una tradición que perdura desde hace unos cuantos años. También es habitual todos los años que la calle se cierre un día, durante la Semana Grande generalmente, para celebrar distintas actividades para el disfrute del público en general.

Un buen lugar para empezar la ronda en Peña Herbosa es el Bar Solórzano, con ochenta variedades de vermuts. El de solera de la casa tuvo y sigue teniendo mucha fama, especialmente si se toma con sifón. Deben probarse sus rabas, caracolillos y mejillones. El Solórzano fue el primer bar que se abrió en la calle, en 1941.

Otro establecimiento de solera es La Pirula, creado en 1985 por un grupo de amigos. Buenos platos de cocina tradicional, muy elaborados, y unos atractivos menús del día. La Pirula ofrece también conciertos y actuaciones. Su peña taurina es una de las más populares de la región.

En la Taberna de Santoña, mucho más reciente, hay que pedir unas latas de anchoas, berberechos, relanzón, bonito, mejillones..., para compartir. Mantiene esta taberna el ambiente típico marinero de la zona.

Otro establecimiento castizo es el MadreMía, donde la tortilla de bacalao y las croquetas de jamón son excelentes, así como sus cocidos montañés y lebaniego.

Otro establecimiento importante en esta calle es el restaurante Abanda arroz y algo más. Como su nombre indica, su especialidad son los arroces, aunque como buenos primeros hay unas estupendas rabas, sepia y parrillada de verduras. También dispone de menús del día a muy interesantes precios.

En el centro de Santander solo encontramos en la Parrilla Brasas una auténtica lumbre de leña en la que los propietarios del negociación asan unas estupendas carnes, de calidad, en especial sus chuletones. Recomendables también los champiñones.

Y para cerrar la tarde-noche, bien pueden ser una pizza casera o unos combinados. En Peña Herbosa encontramos ambas cosas en La Tasca, un lugar con gran ambiente, gestionado además por jóvenes.

Original y con gusto. Así es la tienda de chocolates, pastelitos y golosinas de la calle Peña Herbosa. Merece la pena parar en A Petit, mirar sus expositores y probar algunas de sus dulces tentaciones. Espectacular su chocolate belga a la taza.