Lo mejor de la Costiera Amalfitana en siete días

Atrani, uno de los enclaves más espectaculares de la Costa Amalfitana.
Atrani, uno de los enclaves más espectaculares de la Costa Amalfitana. / Archivo
  • Un viaje de una semana entre pueblos de ensueño y balcones al mar

  • Desde Nápoles a Salerno, pasando por Pompeya y Capri

Te proponemos un viaje de ensueño por la Costa Amalfitana, partiendo de Nápoles hasta llegar a Salerno pasando por Pompeya y la Costiera, siguiendo el litoral mediterráneo que marcan playas y acantilados en la zona sur de Italia. Un viaje repleto de biodiversidad natural, paisajes rurales y sabores de la tierra.

Un viaje de una semana repleto de pueblos blancos y ciudades con historia. Antes de viajar es recomendable organizar bien cada jornada. Desplazándose desde España la mejor opción es contratar vuelos tanto de ida como de vuelta con la compañía Iberia, puesto que ofrecen viajes directos, el traslado te llevará aproximadamente tres horas. Podéis encontrar vuelos algo más baratos con compañías como AliItalia, pero normalmente no son directos, obligando a realizar escalas.

Cuando llegues a Nápoles puedes elegir entre dos opciones para desplazarte durante la escapada, contratar coche de alquiler o moverte en autobús. La primera te dará algo más de libertad sin tener que adaptarte a horarios, la segunda te aportará tranquilidad, una vez llegues a la Costa de Amalfi las carreteras son estrechas y serpenteantes que parecen caer al mar, ir en un medio de transporte conducido por alguien que conoce la zona y las carreteras será positivo.

El día de la llegada no puedes dejar de ver el centro histórico de Nápoles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear por las callejuelas y rincones comenzará a introducirte lo que te espera en este viaje.

Con otro día más será suficiente para conocer la ciudad. Visitar la Piazza del Plebiscito, sin duda uno de los símbolos de Nápoles y donde podréis encontrar algunos de los edificios más representativos, la Basílica de San Francisco de Paola, la Cappella Sansevero o Castell dell´Ovo, donde encontrar las mejores vistas del golfo de Nápoles.

¡Disfruta comiendo! En Nápoles se come la mejor pizza del mundo, pero no solo hay pizzas, pescado y pasta con frutos del mar son otras de las recetas que podéis descubrir en la zona.

El tercer día, dejando Nápoles, y descendiendo hacia el sur por la carretera paralela al litoral podréis ver el Vesubio y llegar a la famosa ciudad de Pompeya, asolada en el año 79 d. C. por la erupción del volcán. Su estado de conservación es espectacular, es recomendable visitar los baños, la Basílica, el templo de Apolo, las termas y el foro.

Ya en el cuarto día, continuando por la costa se llega a Sorrento, puerta de entrada a la bella Costa Amalfitana. Aquí es obligatorio recorrer la Piazza Tasso, siempre repleta de turistas. El centro histórico, la Catedral y la Basílica también merecen la pena. Cuenta con dos playas donde disfrutar un rato del mar. Otra de las actividades destacadas es la visita en barco a la isla de Capri. Puedes degustar la cocina local en Da Emilia, productos de la zona, mariscos y pastas.

La Costiera Amalfitana

El resto del viaje es recomendable dedicarlo a ver la Costa Amalfitana, punto álgido y objetivo final del que realiza esta ruta. Tras visitar Sorrento la carretera continúa al este, convirtiéndose en un balcón al mar, estrecha y serpenteante cualquiera de los pueblos de la zona impresiona por su belleza, aunque las paradas más espectaculares son Positano , Amalfi y Ravello, en ese orden, antes de llegar a Salerno, donde acaba la ruta.

El paisaje muestra la capacidad de adaptación de los lugareños, cultivando viñedos, cítricos y olivos en terrazas trabajadas en las laderas bajas. La Costa Amalfitana se extiende a lo largo del golfo de Salerno a unos 200 kilómetros de la capital, Roma, intercalando acantilados con calas de aguas azul turquesa. Suspendidos en esos acantilados se ubican los pequeños municipios de la zona, cuya economía se sustenta a través del turismo y del mar.

Cada cierta distancia la carretera se ensancha ligeramente habilitándose como mirador para dar opción a los turistas a realizar una parada y tomar fotografías. La conducción es complicada y para disfrutar al máximo de las vistas lo mejor es realizar una excursión en autobús con choferes expertos. Además es complicado aparcar el vehículo en el interior de los pueblos.

Positano, Amalfi y Ravello se encuentran a escasos 10 kilómetros entre ellos, eso sí, el camino es lento y aunque se pueden visitar en un mismo día te llevara tiempo. El primero de ellos, Positano, es un pueblo vertical, está construido entre el acantilado y la montaña. El lujo se apodera de este pequeño municipio, con restaurantes y hoteles de lujo. Casas de colores que van desde el rosa pastel hasta el blanco, los colores están regulados para mantener la estética.

Las callejuelas impactan al turista, estrechas y angostas combinadas con tiros de escalera, el terreno obliga a descender para visitar el pueblo. Es recomendable pasar allí el quinto día y alojarse una noche, levantarse al día siguiente, descorrer la cortina y ver la espectacularidad del mar se antoja inolvidable. Positano cuenta con dos playas, aunque no es un lugar propio para el que busca turismo de sol y playa, se puede disfrutar en algún momento puntual.

La historia prima en esta zona, con rasgos medievales, en la que se pueden visitar algunas construcciones de esa época. El sexto día, continuando el camino se llega a Amalfi, una localidad costera que se puede recorrer en tan solo 30 minutos y que merece mucho la pena.

Ravello es el único pueblecito que no tiene playa, se encuentra a mayor altura que los otros dos y a unos ocho kilómetros de Amalfi, merece la pena ascender y disfrutar de sus impresionantes vistas panorámicas al mar.

Tras disfrutar de estos tres rincones únicos de Italia, dirección Salerno se puede hacer un alto en el camino en Vietri Sul Mare, antes de llegar a la ciudad. De allí, destaca su centro histórico, el castillo medieval y el fuerte. Se puede disfrutar de una caminata nocturna por el paseo marítimo y disfrutar allí de la última noche. El séptimo día queda reservado para el viaje de vuelta a Nápoles, devolver el coche de alquiler (aquellos que lo contraten), y volar de vuelta a España.