"Los vinos blancos de Cantabria han dejado de ser una curiosidad"

"Los blancos de Cantabria han dejado de ser una curiosidad"
  • Umami organizó la presentación de la última añada de 8 viñedos

«El vino blanco de Cantabria ha dejado de ser una ‘curiosidad’, ya se ha ganado un puesto en la restauración. Y aunque todos queremos más, hay que ser conscientes de que hay que ir poco a poco», apuntó a modo de epílogo durante su intervención el viticultor Manuel Torío, de Bodegas y Majuelos de Cieza, el pasado martes en Colindres.

Esta fue de unas conclusiones del acto de presentación de la nueva añada de vinos blancos de Cantabria celebrada el pasado martes en la cafetería Gurugú, de Colindres. El acto, un año más, fue organizado por la asociación de catadores Umami, de Laredo, y coordinada por Ángel Luis Gómez Calle. Asistieron aproximadamente medio centenar de personas, entre socios de Umami, profesionales del sector de la hostelería y la docencia, y representantes de la administración, como Fernando Mier, director de la Oficina de Calidad Alimentaria. En la cata-presentación, donde cada viticultor describió las características y las vicisitudes acontecidas durante el proceso de elaboración, participaron ocho elaboradores de vinos blancos acogidos todos ellos a la IGP Blancos de la Costa de Cantabria: Casona Micaela, Bodegas Sel d’Aiz, Ribera del Asón, Señorío del Pas, Viña Lancina, Nates, Monte Tejea y Behetría de Cieza. No participaron de la actividad Viña La Vida, de Laredo, y Malacoria, de Mazcuerras, por que aún no tienen embotellado su vino.

Casona Micaela

Carlos Recio abrió el acto presentando un vino nuevo, Selección de Añada Micaela, con una crianza sobre lías de 6 meses en depósitos de acero inoxidable. Destacó que 2014 fue un año excepcional lo que ha contribuido a que éste sea «el mejor vino que hemos hecho hasta la fecha», unas seis mil botellas. Fue embotellado entre agosto y septiembre del pasado año. Con una marcada acidez, en boca es donde marca la diferencia, por su poder refrescante, estructura y densidad.

Bodegas Sel D’Aiz

Asier Alonso presentó uno de sus tres vinos –aunque ya están con otros proyectos, por ejemplos vinos dulces–, el Yenda Riesling 100%, de baja graduación 10,5º. En boca, mantiene una acidez cítrica y se aprecian toques de salinidad propia de los afloramientos calizos en el viñedo. Fue criado sobre lías gruesas.

Bodega Ribera del Asón

Mikel Durán, responsable con viñas en Vidular, Castillo Siete Villas y Noja, puso énfasis en que el clima es óptimo para los blancos y que los vinos cada día son mejores. Presentó un vino 60%Chardonnay y 40%Albariño, que en boca proporciona tanto frescura como acidez.

"Los blancos de Cantabria han dejado de ser una curiosidad"

/ Se Quintana

Bodega Señorío del Pas

Coral Saiz, responsable de estos viñedos de San Martín de Villafufre con Antonio Caballero, explicó las claves de sus vinos ecológico y biodinámicos. Es un vino no filtrado, para el que solo emplean uva propia y para el que este año han cambiado el formato de botella, empleando un 80% de Godello y un 20% de Gewürztraminer.

Bodega Viña Lancina

Ignacio Abajo, con viñas en Bárcena de Cicero, relató los problemas de 2015, porque le costó madurar la uva a causa del ataque un hongo. Luego, otro patógeno, la botritis, provocó una pasificación de la uva. Pese a las dificultades, presentó un vino con 12º, que a su juicio «no tiene nada que ver con un vino joven de Cantabria». Subrayó que tiene una estructura muy fuerte a causa de la botritis, «pareciéndose más a un tokai de Hungría».

Bodega Nates

Hace unos meses Benito Altuna traspasó esta bodega y sus viñedos a Pago Casa del Blanco, una empresa que estuvo representada en esta ocasión por Eva Sánchez Contreras y por el enólogo Antonio Merino. Además, Pagos Casa del Blanco han adquirido el Palacio de Alvarado o Cerecedo en Treto, donde han plantado dos hectáreas de Godello, con las que aún están en pruebas mientras preparan paralelamente el complejo para darlo un uso hostelero. Respecto al vino que presentaron, Nates, es un 95% Albariño y 5%Godello, reconociendo Antonio la tarea de Benito y Josefina «porque nosotros acabamos de llegar y no hemos puesto aún nuestro sello para hacer vinos con personalidad propia». Se trata de un vino muy expresivo y complejo en boca, goloso, untuoso, envolvente, con un pretendido equilibrio entre acidez y frescura, dando la sensación de tener mucho cuerpo.

Bodega Monte Tejea

Fernando Renovales, pionero en la viticultura en esta etapa en Cantabria, con viñas en Valle de Villaverde y aprendizaje de los elaboradores de chacolí en la vecina Vizcaya, reconoció que se emociona con los actuales vinos de Cantabria. «Esto hace unos años era impensable. Ahora solo falta que los ciudadanos cántabros lo valoren y lo defiendan, y, al menos que lo prueben. Su vino lo realiza con la uva Ondarribi.

Bodegas y Majuelos de Cieza

Cerró el turno de presentación Manuel Torío, elaborador del vino Behetría de Cieza en este valle ubicado entre el valle de Iguña y el de Buelna. Destacó lo valioso de la actividad, «porque éste es un escaparate para los vinos de Cantabria, ya que somos bodegas pequeñas y que nos visualicen nos viene de maravilla». Su vino es un monovarietal de Albariño, del que, por primera vez, una pequeña partida se ha criado seis meses en barrica de roble húngaro, que es casi igual que el roble francés, con un tueste muy suave, y con tratamiento de lías. Sobre el año 2015, Torío destacó que fue para sus viñedos un año excepcional, muy soleado, lo que le ha permitido conseguir un vino donde «no se busca un sabor a madera exagerado, pero sí pequeños matices muy tenues». Vino fresco, que apenas se ha embotellado hace 15 días, por lo que su autor cree «que se redondeará más».