'La Casa Blanca' de Novales

Federica trabaja en la huerta de su casa de Novales.
Federica trabaja en la huerta de su casa de Novales. / Sé Quintana
  • ‘Federica and Co’ abre en Cantabria su nuevo proyecto de ‘Slowlife’, un marco de experiencias gastronómicas

Llegamos a Novales conduciendo 40 minutos desde Santander en un día soleado. Un viaje entre árboles y sus sombras, montes que estallan en verde y en paralelo a una costa azul turquesa. Al llegar a esta pequeña localidad preguntamos por la casa blanca con torre de origen indiano: «¡Ah, sí!, la de Federica. Está frente a la iglesia, no tiene pérdida, todo recto a la izquierda», nos dice un vecino que pasea a su perro envuelto en la tranquilidad y la brisa que corre entre los limonares que hacen famosa estas tierras.

Allí está la casa blanca con torre: la casa de Federica Barbaranelli, fundadora de la marca ‘Federica and Co’, que ha abierto sus puertas en julio en Cantabria con una propuesta de ‘experiencia gastronómica’. «Nuestro nuevo negocio es más que una comida al aire libre, ofrecemos a nuestros clientes una estancia completa ‘360 grados’, en la que se implicarán en la elaboración del menú, elegir el pescado en la lonja, recoger productos de la huerta, utilizar el horno de leña y recibir una clase de cocina». Sus clientes formarán parte del ‘Slowlife’ que ha creado Federica y que pone el acento en «lo hecho con calidad y calidez».

Las rejas blancas de hierro forjado delimitan una finca de tres hectáreas con piscina, repleta de árboles frutales, naranjos, nectarinas, limonares, pomelos... Todo está rehecho por Federica y su equipo aprovechando lo que había, manteniendo la herencia indiana y el aire bohemio del paso del tiempo.

Nos recibe descalza, vestida con su mono de trabajo y con algo de pintura en el pelo. «Todo lo hacemos nosotros, mi marido y yo, que nos hemos rodeado de Miguel, su padre y ‘Suri’, un equipo que trabaja sin parar», y con el que le han dado una segunda vida a esta casa.

Antes de llegar, dejamos por el camino una carnicería, una panadería, un ultramarinos, negocios locales proveedores de Federica en este nuevo proyecto gastronómico basado en productos de ‘kilómetro cero’ y cultivo ecológico que recuperan el sabor auténtico de los alimentos. Se trata de una nueva tendencia de cocina en Cantabria que aúna productos de la región con sabores italianos y de la Provenza.

Su proyecto local

«No somos hotel, ni un restaurante, ni tienda de decoración, sino una experiencia gastronómica que incluye un poco de todo. Creamos menús personalizados de comidas y cenas privadas, para pequeños grupos, que disfrutarán de un festejo italiano de campo, comida ‘terroir’ sencilla dispuesta en mesas corridas largas, tan típicas de mi Italia natal, adornadas con flores y a la sombra de los limonares, pomelos y naranjos de la finca», indica la chef.

Las clases de cocina no serán la única ocupación; quien quiera podrá recibir una clase de yoga o surf, pasear por el campo, leer un libro mientras se balancea en la hamaca de la piscina o jugar con los perros, «que se hinchan a comer fruta madura recién caída del árbol».

Para cada cliente Federica pensará un menú especial de temporada. El fin de semana de inauguración, el menú consistió en «flores de calabacín de mi huerta, en homenaje a la Costa Amalfitana; son un ‘Bocata di Cardinale’, se preparan fritas en pastela, cubiertas de mozzarella de búfala traída del sur de Italia, albahaca morada y pecorino, una variedad de queso curado romano que se derrite al horno. El segundo plato fueron ‘spaghetti allo scoglio’, en salsa de marisco de roca pescado en San Vicente, tomate italiano y un fumet con vino blanco. De postre elaboramos un tiramisú puro mascarpone con frutas del bosque de cultivo ecológico de Cantabria, sin alcohol. Mis menús no van a incluir cocido ni paella, eso ya lo hacen en sitios especializados mejor que yo. Mi cocina es mediterránea francesa e italiana, a lo que añado materia prima de Cantabria».

¿Quién es ella?

«Soy yo misma, mi corazón está en este proyecto y con ello quiero inspirar a la gente», explica la italiana afincada en Cantabria. Ella se define como ‘tendera’, pero destacó en el mundo de la gastronomía debido a sus clases de cocina al aire libre en ‘Canal Cocina’. Tiene una extensa lista de seguidores en sus redes sociales donde cuelga sus recetas y escribe un diario personal que recoge su estilo de vida. Además, ha sido protagonista de reportajes en ‘Vanitatis’ y ‘Vogue’.

Es la fundadora de la marca de decoración ‘Federica and Co’ y ha conseguido forjarse dentro de la cocina de autor que revaloriza el trabajo hecho con mimo y esmero: «Quiero reavivar el pequeño comercio con los mejores quesos, leche fresca, carnes de Cantabria, vinos mallorquines...». Siempre cocina con música clásica a todo volumen, «lo hago desde niña», y se rodea de muebles artesanos de anticuarios del siglo XIX.

De su casa de campo, que comenzó a restaurar en octubre, destacan las paredes con papeles pintados que decoran cada estancia: tres habitaciones, un baño y una cuarta llamada ‘Peter Pan’ reservada para niños.

Ofrece clases de cocina dos veces por semana dirigidas a quienes «no quieren comer más pollo naranja y desean volver a lo natural y local. En las clases empezaremos desde cero, aperitivo, pan artesano y cata de aceite de Jaén...».

Consciente de que no todo el mundo tiene el tiempo para dar con buen producto, enseñará las claves para reconocerlo. «Para mí, el Mercado de la Esperanza de Santander es mejor que visitar Chanel, por su producto cuidado, difícil de obtener en otros sitios».

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