Cerveza artesana o industrial

En las cervezas artesanas se advierten más matices y diferencias que en las industriales.
En las cervezas artesanas se advierten más matices y diferencias que en las industriales. / DM
  • A partir de los cuatro ingredientes básicos se pueden conseguir muy diferentes resultados según sea el proceso de elaboración de la cerveza

Acostumbrados a la masiva presencia en el mercado de las cervezas industriales elaboradas en modernas fábricas por grandes grupos empresariales que en los últimos años han concentrado la mayoría de marcas, el fenómeno de las microcervecerías que elaboran cervezas artesanas representa una novedad y un aliciente para el amante de esta bebida milenaria que remonta sus orígenes a la época de los sumerios y que siempre ha tenido una notable presencia a lo largo de la historia.

Cuatro son los ingredientes básicos para elaborar una cerveza convencional: lúpulo, malta, agua y levadura. A partir de ahí, se pueden advertir notables diferentes en el resultado final según el proceso de elaboración, la calidad de los ingredientes y la fórmula empleada por el maestro cervecero.

Las cervezas industriales adolecen de una mayor homogeneidad, se parecen más unas a otras que las artesanas que, por contra, proyectan más la pasión de su autor, desprenden una mayor personalidad y aspiran a marcar un estilo.

Hasta finales del siglo XVIII todas las cervezas eran artesanas. En esos momentos comenzaron las producciones industriales que han crecido sin parar hasta nuestros días. Sin embargo, en los últimos tiempos están emergiendo numerosas empresas de cerveza artesana porque el proceso no es complicado y porque se ha facilitado mucho el acceso a los ingredientes.

En el caso de las industriales, éstas responden a planteamientos empresariales donde se optimizan las compras de los ingredientes, mientras que el cervecero de pequeña escala es más minucioso en la selección de sus ingredientes, porque sus compras son a pequeña escala, como su producción.

Las cervezas artesanas tienen a su favor que carecen de conservantes y antioxidantes, algo que se justifica porque las producciones son limitadas a pocos miles de botellines. Esto da lugar a que los plazos de caducidad sean menores por lo que se requiere un rápido consumo, algo que no ocurre con los botellines y latas de las cervezas industriales que pueden almacenarse muchísimo más tiempo.

En el proceso de elaboración, las cervezas artesanales se hacen de forma natural. Así, generalmente incluyen en la botella un poco de mosto sin fermentar para que la propia cerveza ya hecha continúe el proceso de fermentación dentro de la botella (segunda fermentación) y genere esos gases extra, que le darán la fuerza y crearán espuma al abrirla.

La cerveza artesana no se pasteuriza y esto garantiza la conservación de los aromas y sabores de los ingredientes originales. Por otro lado, para asegurar su estabilidad, después de la primera fermentación, las cervezas industriales se someten a pasteurización, esto hace que se pierdan algunas de las propiedades nutritivas y organolépticas de la cerveza. Además, al no haber una segunda fermentación, no se produce gasificación, con lo cual el gas carbónico se debe inyectar de forma artificial.

Finalmente, otra diferencia la encontramos en el filtrado, mientras que en la cerveza artesana se realiza un filtrado manual, es por ello que suele encontrarse en el fondo de la botella sedimentos; en la cerveza industrial se realiza un filtrado químico eliminando los residuos (levaduras y proteínas) de la cerveza.