Uvas de la Costa de Cantabria

Uvas de la Costa de Cantabria
/ María Gil Lastra
  • Los vinos de la tierra han sido reconocidos por sus calidades y por ello se distinguen con la Indicación Geográfica Protegida

Cantabria cuenta con una serie de productos agroalimentarios certificados con su correspondiente sello, entre ellos los vinos que se producen en dos zonas concretas de la región. Una se encuentra en la Costa de Cantabria y la otra en Liébana. Ambos son los principales focos de producción vitivinícola artesanal de esta zona del norte de España.

Frescos y equilibrados

Costa de Cantabria es la IGP que se utiliza para designar la producción de los vinos de la tierra procedentes de las zonas vinícolas comprendidas entre la costa y los valles interiores de influencia atlántica, hasta una cota de 600 metros, con excepción de los municipios que comprenden el área geográfica del Vino de la Tierra de Liébana, estando las principales plantaciones en el Valle de Villaverde, Liendo, Bárcena de Cicero, Villafufre, Castillo Pedroso y Mazcuerras.

Se trata de vinos blancos muy frescos, de aspecto limpio y brillante, con una graduación alcohólica moderada (9,5% vol.), un adecuado equilibrio entre el alcohol y la acidez y una baja concentración en azúcares (máximo 5 gramos por litro).

Las variedades de uva blanca autorizadas son Albariño, Chardonnay, Godello, Ondarribi Zuri, Riesling, Gewürtztraminer y Treixadura.

Albariño. De maduración temprana, está considerada una de las variedades autóctonas más importantes de Galicia y se presenta en racimos pequeños. De color amarillo y brillante, aromas florales y afrutados, finos y distinguidos. Intensidad media y duración media-larga. Sabor fresco y suave, acidez equilibrada y de amplios matices. Su regusto es placentero, elegante y completo.

Treixadura. Autóctona de Galicia, produce vinos aromáticos, finos y elegantes que dejan un recuerdo a sabores frutales. Delicadas notas florales y matices balsámicos. Frescos, equilibrados y sabrosos. No es común encontrar vinos monovaritales de Treixadura, suelen mezclarse con otras variedades autóctonas.

Chardonnay. Originaria de la región francesa de Borgoña, es la cepa preferida para la elaboración de vinos blancos secos. Sus características pueden variar desde vinos gruesos y espesos a vinos más ligeros y frescos, destinados a ser bebidos jóvenes. Ideal para la fermentación y crianza en barricas de roble. Es potente, afrutado y de buena acidez. Los aromas del Chardonnay poco maduro recuerdan a la manzana verde y los más maduros, algo más ácidos, huelen a limón, pomelo, pera o acacia. Los de clima cálido adquieren aromas más tropicales y en roble pueden aparecer aromas a vainilla y miel.

Godello. Variedad de uva blanca que crece en el noreste de España, sobre todo en Galicia. De maduración muy temprana, produce vinos monovarietales con una acidez y un nivel de alcohol medio-elevado. Tiene un gusto suavemente amielado y un amargor elegante. En boca tiene una presencia potente e intensa, glicérico y fresca acidez, equilibrado y bien estructurado. A la vista suele presentarse con matices amarillo-verdosos. Los aromas recuerdan principalmente a manzana reineta, florales y herbáceos como anises e inojos.

Hondarribi Zuri. Originaria del País Vasco. Con ella se elaboran los vinos de Txacolí, ligeros, ácidos y con carbónico, con aromas delicados a cítricos y notas vegetales y flores, de color amarillo pálido. Un vino fresco y fácil de beber.

Riesling. Originaria de Europa Central, concretamente de Alemania, se utiliza para crear vinos secos, afrutados, dulces, frescos y muy perfumados, de exquisito sabor. Sus cepas ocupan la mayor parte del cultivo en la región de Alsacia. Los aromas del Riesling son tan variados como el terruño de donde provienen siendo frecuentes los que recuerdan a manzana verde, membrillo y cítricos.

Gewürtztraminer. Uva de vino muy aromática y que crece mejor en los climas fríos. Su color rosado hace que se la considere uva de vino blanco. En nariz se aprecian notas florales, rosas, jazmín y azahar; notas frutales con el característico olor a lichi por el que se le reconoce, fruta de la pasión, melocotón y maracuyá; y especias, como el clavo o la pimienta. En boca son frescos y ligeros, pero muy bien estructurados.