Mandarina o clementina

Mandarina o clementina
  • Con el otoño llegan a las fruterías cítricos como las mandarinas, pero hay quien prefiere saborear clementinas. Se parecen, pero no son lo mismo

Con la llegada del otoño las fruterías adquieren un tono anaranajado que es sinónimo de la llegada de las primeras partidas de cítricos. Entre éstos destacan en primer lugar las naranjas, pudiéndose considerar a las mandarinas como su hermano menor, pero no por ello menos sabrosa y jugosa.

La mandarina es el fruto de mandarino, un árbol pequeño, espinoso y más resistente al frío que los naranjos. Se adapta fácilmente a climas cálido, casi desérticos, semitropicales y subtropicales.

Parecida a la naranja, la mandarina es más pequeña y achatada por su base. Su corteza es lisa, su color rojo-anaranjado, brillante, y es mucho más fácil de pelar, no siendo necesarios en muchas ocasiones los cubiertos. La mandarina se consume principalmente como fruta en fresco, aunque en la gastronomía tiene otras aplicaciones, como los zumos, las conservas o los helados. Sus gajos se separan fácilmente y el sabor está a mitad de camino entre dulce y ácido. Apenas presenta semillas, lo que facilita el consumo.

Los primeros datos que se tienen del consumo de mandarinas se remontan a hace cuatro mil años en el extremo oriente. Por contra, las clementinas, se datan en el siglo XIX en Asia, aunque emigraron hacia el Mediterráneo, donde hoy son uno de sus productos estrella. La mandarina llegó a España en 1845. Pero, entre ambas existen diferencias.

Mientras que la mandarina es una fruta con personalidad propia, la clementina es un cruce entre mandarina y naranja, adquiriendo lo mejor de las dos frutas. Dependiendo de la temporada tendremos una u otra. La clementina se encuentra entre octubre y diciembre, y es el mejor momento de consumo del producto, el resto de temporadas son mandarinas. La clementina suele tener un tamaño un poco más pequeño que las mandarinas, no tienen semillas (a diferencia de las mandarinas) y se separan más fácilmente de la piel.

La mejor época de año para disfrutar con las mandarinas es la temporada de otoño. En el caso de las clementinas, se encuentran preferentemente a principios del invierno. La temporada de las clementinas dura mucho menos tiempo que la de las mandarinas.

La mandarina es una fuente de vitamina C, aunque en menor proporción que la naranja, es rica en fibra y posee un elevado contenido en agua. En la cocina la mandarina se puede utilizar en platos de caza y cerdo, en platos de marisco, en ensaladas, etc. También se utilizan para infinidad de postres, como macedonias, tartas, cremas...

Variedades

Existen muchas variedades procedentes de mutaciones entre diferentes especies pero se pueden clasificar la mayoría de las mandarinas en tres grupos: mandarinas ‘Satsuma’, mandarinas ‘Clementinas’, mandarinas comunes y un cuarto grupo donde se englobarían el resto de mandarinas. Comercialmente las más accesibles son:

Satsuma: Baja relación de azúcares y acidez.

Clemenule: Gran aspecto, sabor excelente y facilidad de pelado.

Nadorcott: Pequeña, de color naranja rojizo y con mucho zumo.

Orry: Facilidad de pelado, pocas semillas y excelente sabor.

Selecta: Alto contenido de zumo (mínimo 40%) y de sabor suave. Muy aromática. Alto valor vitamínico (ideal para dietas).