Terapia de choque en el Parque Mesones

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/ Roberto Ruiz

  • El remake circense de ‘El Manicomio de los Horrores’ abrió sus puertas en el Parque de Mesones con las "entradas agotadas"

Para superar los miedos hay que enfrentarse a ellos. Y si encima eres capaz de mercantilizar esos temores, te conviertes en lo que hoy en día se conoce como un ‘crack’.

Es precisamente lo que hizo Suso Silva. El director y creador de ‘El Circo de los Horrores’ tenía "pánico" a los payasos cuando era pequeño. A esos que hacían reír –a veces llorar– con llamativos trajes de colores. "Mi primera gira fue a los siete años con el circo de mi tío. Había un espectáculo de clowns y yo les tenía miedo. Por las noches me entraban los sudores, lloraba y sufría pesadillas reiteradas en las que me cogían. Es curioso, ahora soy yo el que les acojona".

El payaso que Silva ha traído a Santander dentro de ‘El Manicomio de los Horrores’, un remake circense por el décimo aniversario, es capaz de quedarse mirando fijamente a los ojos más de un minuto. Y ni se inmuta. Se conoce como terapia de choque. O intimidación. Esa miraba perturbadora que se esconde tras una máscara, el suelo de baldosas en blanco y negro –que parece sacado de una película de Tim Burton, gritos, pasos sin dueño y otra serie de personajes creados siempre de la "ficción" hacen que el espectáculo de Silva siga arransado. "He notado que hemos dejado un poso tan bestia que el público viene buscando más. No tiene límite y eso me preocupa profundamente", dice riendo el actor.

El ‘Manicomio’ abrió sus puertas el viernes en el Parque de Mesones, en El Sardinero, con el cartel de ‘completo’. Para el resto del fin de semana quedaron pocas entradas, explica el productor del show, Rafael González. Los precios oscilan entre los 20 euros de la más barata, en la zona alta de las gradas, y los 33 euros de la zona VIP. "Santander es la madre del espectáculo", aseguró ayer la concejala de Dinamización Social del Ayuntamiento de Santander, Lorena Gutiérrez, presente en uno de los ensayos.

El actor y monologuista Raúl Massana fue testigo hace diez años del estreno de ‘El Manicomio Maldito’ y ayer volvió a enfrentarse al público de la capital cántabra. ¿Cómo ha evolucionado el circo en la última década? "Cuando me ofrecieron trabajar en este sector pensé ‘vaya cutre’, pero porque existía otro concepto, el que imaginas con payasos de colores y animales. ‘El Circo de los Horrores’ fue el precursor del cambio. Dio un impulso a la forma de hacer espectáculo bajo una carpa. Y hoy, gracias a ellos, se puede vivir de esto, siempre y cuando trabajes en una buena compañía", explica el cómico.

La carpa, blanca por fuera y oscura por dentro, muy oscura, con recobecos por los que podría salir una extraña criatura en cualquier momento, acoge a los personajes habituales: enfermeras con la falda muy corta, locos maniatados con los pelos desordenados, una monja con una voz maravillosa, un enano con pañales, niñas con camisón blanco y la mirada perdida y el maestro de ceremonias, Nosferatu, que sufre trastornos de personalidad y también se convierte en Lucifer y en el nuevo personaje –para el que todavía no tiene nombre– que protagonizará ‘Apocalipsis’, el cuarto espectáculo de la compañía que se estrenará en Santander en octubre de 2018. Será la sorpresa final. Un guiño a lo que está por llegar y donde Suso Silva será él mismo, "pero con una cresta de colores a lo Bowie".

Ya tiene las partes de ‘Apocalipsis’ claras. Tocará la guitarra eléctrica en directo, porque le encanta el "rock de Janis Joplin, Pink Floyd o Deep Purple". Y también dejará sitio para su Harley Davidson, otra de sus pasiones. "Soy de los que van a concentraciones moteras. Me encantan las motos y los coches. Tengo un Porche", cuenta Silva.

La puesta en escena será bien diferente. La arena y la vegetación se tragarán las carreteras y los edificios. "Lo que va a pasar si entre todos no tomamos conciencia del cambio climático. A este paso nuestros nietos no van a conocer a los animales. Al comienzo del espectáculo publicaremos imágenes que os pondrán los pelos de punta", advierte Silva.

"Pura ficción"

"Lo último que queremos hacer es faltar el respeto a nadie", dice el actor y creador del espectáculo ‘El Manicomio de los Horrores’ en relación a las protestas de la Asociación Cántabra Pro Salud Mental (Ascasam). El colectivo se sintió ofendido por el uso de determinado vocavulario durante el espectáculo, pero tanto la productora como Ascasam se han sentado a hablar y al comienzo del show una voz en off dejará claro que se trata de una "ficción".

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