fotogalería

/ Javier Cotera

La 'Génesis' de Salgado, en Santander

  • El fotógrafo brasileño invita a través de 38 instantáneas a reflexionar sobre la naturaleza

Después de casi tres décadas de reflexión sobre los dramas y tragedias de la humanidad, el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado inició en 2004 el proyecto ‘Génesis’, un mosaico increíble que invita a la reflexión y donde la naturaleza se expresa en todo su esplendor. «Una oda visual a la majestuosidad y fragilidad de la Tierra; una advertencia de todo lo que corremos el riesgo de perder», ha dicho el propio fotógrafo quien durante ocho años realizó 32 viajes por el mundo virgen. Desde ayer, 38 fotografías de gran formato, en blanco y negro, muestran su mirada a la Antártida, Madagascar, Botsuana, el Parque Nacional de Kafue en Zambia, la meseta del Colorado en Estados Unidos, Alaska, el archipiélago de las Galápagos en Ecuador, Siberia y la selva del Amazonas, entre otros lugares, en la Plaza Porticada de Santander. La exposición permanecerá en la ciudad hasta el 15 de julio y habrá visitas guiadas para familias y escolares.

Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1998, el reconocido fotógrafo brasileño se adentra en lugares remotos del planeta que no han sido transformados por la acción humana. La exposición, titulada ‘Génesis’, llega a la capital cántabra de la mano de la Obra Social ‘la Caixa’. Miguel González, representante de Sebastião Salgado en España y director de la agencia de fotografía Contacto, junto a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y el director territorial de CaixaBank en Cantabria y el País Vasco, Juan Pedro Badiola, inauguraron ayer la exposición al aire libre.

González explicó que las 38 fotografías forman parte de un proyecto que Salgado inició instado por su esposa Lélia Wanick Salgado, comisaria de la exposición, para «recuperar la fe» después de entrar en una «profunda depresión» con su anterior proyecto ‘Éxodos’ en el que retrató los desplazamientos forzados de poblaciones y los campos de refugiados de Ruanda. «Este proyecto le llevó a recuperar la fe perdida, visitando las cinco regiones más remotas del planeta y fotografiando zonas vírgenes, intactas e inalteradas por la mano del hombre», indicó González, quien relató algunas de las anécdotas ocurridas durante las expediciones. Entre ellas, el viaje en globo aerostático al amanecer para realizar panorámicas del paisaje africano y que «fueron una de las experiencias más bellas de su vida», al igual convivir dos meses con la tribu de los Zoes en el Amazonas o haber podido acariciar a una ballena de 15 metros y 40 toneladas.

En total, Salgado realizó 32 viajes entre 2004 y 2012 con los que «recuperó la fe perdida», con los que se sintió «absolutamente feliz» y de los que esta exposición recoge una selección de 38 fotografías. Son paisajes, animales y personas que han sido capaces de escapar de la influencia del mundo en regiones polares, bosques y sabanas tropicales, desiertos abrasadores, montañas dominadas por glaciares e islas solitarias. Nacido en 1944 en Aimorés, Minas Gerais (Brasil), Salgado estudió Economía, pero desde los 29 años se dedica por completo a la fotografía. Después de trabajar para las agencias Sygma y Gamma, en 1979 se incorporó a Magnum Photos, donde permaneció hasta 1994, año en el que creó, junto con Lélia Wanick, Amazonas Images, una agencia dedicada exclusivamente a su obra.

La recuperación

'Génesis' en la Porticada

/ Javier Cotera

A finales de 1990, tras varias décadas de trabajo en todo el mundo fotografiando las grandes transformaciones demográficas y culturales de nuestro tiempo, Sebastião Salgado regresó a su lugar natal, una finca ganadera en el valle del río Doce, en el estado de Minas Gerais, en Brasil. Las tierras antes fértiles, rodeadas de vegetación tropical, con una exuberante diversidad de especies vegetales y animales, habían sido víctimas de un proceso de deforestación y erosión. La naturaleza parecía agotada. Su esposa, Lélia Wanick Salgado, tuvo la idea de replantar un bosque con las mismas especies autóctonas, recreando el ecosistema que Salgado había conocido de niño. Poco a poco los animales fueron regresando, hasta conseguir un completo renacer, y en la actualidad la finca es un espacio protegido. Esta experiencia se encuentra en la base del proyecto fotográfico que denominó ‘Génesis’.

'Génesis' en la Porticada

/ Javier Cotera

El resultado es un canto a la majestuosidad y fragilidad de la Tierra, así como una advertencia de lo que puede perderse por la acción humana. ‘Génesis’ une impresionantes imágenes de paisajes y vida salvaje junto a retratos íntimos de comunidades humanas que siguen viviendo según sus tradiciones ancestrales. La exposición, comisariada por Lélia Wanick Salgado, se estructura en cinco apartados, representando cada uno de ellos una extensa región con varios ecosistemas y colectivos humanos: ‘Los confines del sur’, Georgia del Sur, las Malvinas, la península de Valdés y las islas Sándwich; ‘Santuarios’, las islas Galápagos, Indonesia, y los ecosistemas de Madagascar; ‘África’, del delta del Okavango en Botsuana al desierto de Argelia; ‘Las tierras del norte’, paisajes de Alaska y de la meseta del Colorado en Estados Unidos; ‘La Amazonia y el pantanal’, la confluencia de los ríos Negro y Solimões en Manaos y los parques nacionales de Canaima (Venezuela) y de Xingú (Brasil), y el Pantanal, el mayor humedal del mundo, a caballo entre Brasil, Bolivia y Paraguay.

La alcaldesa de Santander agradeció a la Obra Social ‘la Caixa’ traer de nuevo a la capital cántabra una exposición «maravillosa» y del que «posiblemente es el mejor fotógrafo del mundo vivo». Mientras Juan Pedro Badiola explicó que ‘Génesis’ forma parte del programa expositivo ‘Arte en la calle’ de la Obra Social ‘la Caixa’, con el que también se acercó a Santander la exposición de esculturas de Henry Moore. CaixaBank ha presentado en Santander en los últimos años 27 exposiciones que suman más de 900.000 visitantes y confía en que con esta de Salgado «se alcance el millón». Y es que, a su juicio, esta exposición que se incluye en el programa ‘Arte en la calle’, «convierte a Santander en un museo a cielo abierto».

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