«Ahora estamos un poco pasados de rosca, enseguida hay un colectivo que se siente agredido»

El actor y cómico Fernando Esteso. /DM
El actor y cómico Fernando Esteso. / DM

El actor Fernando Esteso trae hoy a Cantabria junto a Félix el Gato 'Dos hombres y un vespino', un show de «humor blanco»

ANA DEL CASTILLOSantander

En una época en la que es fácil herir sensibilidades, Fernando Esteso (Zaragoza, 1945), uno de los actores principales de la época del destape en España y experto en sortear la censura, trata de seguir haciendo reír al público. Resulta más complicado, «pero el humor, cuando es limpio y sano, puedes hacerlo siempre». Así lo lleva haciendo durante más de 50 años de carrera profesional. Una trayectoria que precisamente repasará en Cantabria junto a su compañero de show, Félix El Gato, en 'Dos hombres y un vespino', que se representará hoy, viernes, en el Teatro Principal de Reinosa y el viernes día 27 de este mismo mes en el Paraninfo de la Magdalena. Son dos horas de espectáculo que no buscan otra pretensión que no sea la de «entretener».

–Sus películas han servido a lo largo de los años para retratar la realidad española. ¿'Dos hombres y un vespino' viene a hacer lo mismo, pero sobre las tablas del teatro?

Lo que pretende ser es una obra de entretenimiento, de diversión, de risas y un paseo por la trayectoria de Félix El Gato y la mía a lo largo de nuestras vidas. Tendremos conversaciones juntos y por separado. Mostraremos nuestro particular modo de ver el mundo y el espectáculo. Habrá música, proyecciones y, sobre todo, humor dirigido a todo tipo de público con un lenguaje que, en ningún momento, llega a molestar u ofender. Humor blanco, pero que no por ser blanco tiene que dejar de ser divertido.

-Cómo se hace humor, como el que usted hacía en plena época del destape, en los tiempos que corren donde a cualquier comentario se le saca punta.

Ahora no se podría hacer gracia de nada, enseguida se pone todo el mundo en contra. Pero el humor cuando es limpio y sano, puedes hacerlo siempre. Me considero un cómico familiar, cotidiano, de toda la vida, que pasa recomendado de padres a hijos porque nunca ha representado nada violento. Ahora estamos un poco pasados de rosca, enseguida hay un colectivo que se siente agredido. En canciones como 'La Ramona', por ejemplo, me dirían: «¿cómo vas a cantar eso sobre una mujer gruesa?» Pues hay gorditas que son maravillosas y hay grandes pintores que dibujaron a mujeres preciosas.

–¿Y si el público de Cantabria le pide que cante 'La Ramona'?

–(Risas) De momento no me ha ocurrido, les he despistado, pero si lo piden se canta, pero tendrían que cantar conmigo.

–¿Hoy en día serían posibles películas como las suyas?

Hoy todavía las ven en familia. Las generaciones están acostumbradas a ver sexo, pero verlo con violencia física y verbal, lo nuestro fue siempre una risa, una sonrisa, un estado de ánimo divertido. Dentro de todo, era difícil trabajar pensando en que el público se tenía que fijar más en nuestros gestos que en el físico. Era complicado figurar que hacías algo que no hacías. Lo expresabas con los ojos o con la situación. Y el público se imaginaba qué es lo que pasaba.

–Resulta raro decirlo, pero ¿había más libertad de expresión antes?

Lo que pasa es que antes los profesionales sabíamos que había censura, pero una censura de libreto y de vista. No era censura de sentirse impactado, señalado o herido. El censor estaba ahí. Entonces los cómicos teníamos que buscar la picardía, el doble sentido... Te podías quejar y buscar algo divertido sobre eso, pero siempre dando una vuelta hacia el ingenio y el humor.

«Era difícil trabajar pensando en que el público se tenía que fijar más en nuestros gestos que en el físico» sobre el destape

–¿Por qué cree que aquellas películas que protagonizaba hacían más taquilla que 'Star Wars'? ¿Qué demandaba el público de entonces y qué demanda el de ahora?

El público lo sigue consumiendo, son como clásicos. Pasan de generación en generación porque eran películas inocentes y divertidas. Algunos creen que Pajares y yo hicimos doscientas películas, pero en realidad fueron sólo nueve, lo que pasa que se vieron doscientas veces. Es un cine que se ha quedado como de culto. Hay generaciones de veinteañeros que se saben los diálogos de memoria y se reúnen para verlas. Eso me llena de orgullo y satisfacción (risas).

Entradas para 'Dos hombres y un vespino'

-Las Spice Girls se vuelven a juntar para la boda del príncipe Harry y Meghan Markle. ¿Se volverá usted a juntar con Pajares?

Hombre, estaré unido a él toda la vida. Somos como hermanos, pero todo depende del proyecto. Hubo un momento que sí, que estábamos lanzados, pero tocó el problema de la burbuja y nos dimos cuenta que el productor nuestro era más bien constructor y se vino abajo el proyecto. Después, no ha salido nada. Nos hablamos y nos abrazamos cada vez que nos vemos.

-Ha estado hace poco rodando en Cantabria 'Burga', una película de terror de Alfredo Contreras. ¿Qué tal fue la experiencia de meterse en la piel del ilustre paciente Marcè Llorens?

Nueva y buena. Y conocer Puente Viesgo fue maravilloso, es una belleza. Y conocer a su gente, como siempre noble y cariñosa. Y bueno, poder catar esa comida... Estuve dos semanas y muy bien, estoy deseando ver la película. Mi papel era de un hombre que se hace pasar por loco y trata de ponerse cuerdo cuando está con la protagonista. Se estrenará para octubre, lleva un gran trabajo de efectos especiales. Y salen paisajes impresionantes.

-A los cómicos casi que se les exige sacar el lado positivo o humorístico de todo, pero ¿qué no le hace a usted ni pizca de gracia?

Las situaciones que están pasando. Son cosas incomprensibles. Somos un país que recomiendo desde que tenía 4 años. Siempre he encontrado agradables todos los rincones de mi país. Cataluña, imagínate, nosotros de Aragón, somos una de las colonias de Cataluña. Me he sentido siempre bien en cualquier parte. Somos solidarios, lo hemos demostrado siempre. Ahora, que hagan guerras por todo me pone del hígado y me sabe a cuerno quemado. Lo de la independencia para los de Ikea. Yo también creí que tenía independencia hasta que mis hijos, con los que vivo, me metieron un perro en casa. Ya apoya la cabeza en mi cojín.

«Lo de la independencia para los de Ikea. Yo también creí que tenía independencia hasta que mis hijos me metieron un perro en casa» sobre cataluña

-Cómo es trabajar con Félix en 'Dos hombres y un vespino'.

Hay una química muy buena, porque es importante tener respeto por el compañero que tienes al lado. Ya trabajé con él anteriormente.

-¿Qué gag nunca falla vaya al teatro que vaya?

La presentación. En la entrada siempre haces reír al público y lo mejor es dejarle con la sospecha de que lo que se están tomando a broma tú lo estás haciendo en serio.

Eso y lo del coñac La Parra, que lleva 50 años en el mercado y no ha vendido una botella.

-Después de los bingueros, ¿ha entrado en algún bingo alguna vez?

¡Sí, sí, pero nunca me ha tocado! Un amigo decía que en los bingos es donde mejor hacen los bocadillos.

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