Viernes, 27 de octubre de 2006
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CULTURA

De Marcha - Música
Un nuevo devoto sin palabras
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Reconozco que me costaba entender el fanatismo que demuestra mucha gente por Bruce Springsteen. Admiraba que alguien pudiera tener tanta pasión y devoción por algo, por alguien, pero se me escapaba a la lógica que alguien, por ejemplo, pueda ver los cinco, sí los cinco, conciertos de su gira española; que haya alguien que pueda acumular hasta 70 conciertos en su trayectoria siguiendo al Boss por todo el mundo, que haya alguien que se pueda acercar a ver el inicio de la gira a Nueva Orleans cuando meses después le va a tener en su propia ciudad ... Hablo en pasado porque ayer descubrí algunas de esas razones, bueno razones no, porque seguramente se escapen a la lógica, como bien me había insinuado muchas veces mi amigo Román Alonso.

En una extraña noche de otoño, con el termómetro superando con creces los 20 grados, el de New Jersey se convirtió en un ciclón tropical que añadió aún más calor y calidez al Palacio de Deportes, que anoche se sumó incluso a la fiesta y sonó, por primera vez, perfecto. La intensidad escénica de Springsteen, su inconfundible y rasgada voz, su pasión, su entrega, su forma de llenar el escenario, su espectacular banda y sus esfuerzos por acercarse al público en castellano fueron algunos de los elementos que se mezclaron en su espectacular y particular 'saloon', a ese en el que me introduje como un forajido más del Lejano Oeste.

Anoche, cuando estaba escribiendo la crónica del concierto para El Diario Montañés, cuando me preguntaban mis amigos sobre el concierto, pocas veces mi vocabulario se había sentido tan impotente para definir algo, pocas veces las palabras me parecían tan insuficientes para contar lo que había pasado.

Reconozco que no tengo ningún disco de Bruce en casa, que básicamente conozco los mismos temas que puede conocer cualquier otro mortal común, que ayer era la primera vez que le veía en directo, que prácticamente me sabía sólo un par de temas del nuevo disco de folk y country que ayer vertebró su concierto de Santander, que no presentó su lado más rockero y eléctrico, que mis amplias preferencias musicales se alejan de su estilo..., pero a pesar de todo ello 'El Jefe' ya tiene, desde anoche, un nuevo súbdito, un nuevo adepto de su religión, un nuevo devoto de su causa. No me lo esperaba, pero ya me ha atrapado con su veneno.

* Comentario 'Punto final' emitido ayer en el programa 'El anfiteatro' de Punto Radio.

 
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