Miércoles, 22 de noviembre de 2006
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Con tres panes bajo el brazo
Una vaca frisona de una explotación ganadera de la localidad de Vargas pare tres crías, todas con vida, lo que resulta casi insólito
Con tres panes bajo el brazo
José Ortiz y su hijo Abel posan junto al jato y las dos jatas de la vaca 'Carmina'. / DM
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José García, propietario de una explotación ganadera radicada en en Barrio La Prada, de Vargas (Puente Viesgo), aún no se cree del todo lo que ha vivido en lo que va de mes. Y es que una de sus vacas frisonas, 'Carmina' (30 litros diarios en control lechero), ha alumbrado con vida nada menos que a un jato y dos jatas -todas mixtas belgas y con pesos que rondan los 35 kilos-; lo que supone un hecho casi insólito y del que existen contados precedentes en toda España.

García, que ya incluso ha dado nombre a sus nuevos retoños -'Marrueca', 'Cubeli' y 'Navarro'-, lleva toda una vida «en las vacas». Y en toda esa vida, «nunca vi esto. Oí algún caso, sí, pero todas las crías no suelen sobrevivir. O nacen muertas, o fallecen a las pocas horas», confiesa a su cuadrilla.

Y es que es éso precisamente lo que sucede en este tipo de rarísimos partos múltiples. José Luis Thomas, propietario de una de las mayores explotaciones de la comunidad, 'La Bien Aparecida' (Carasa, Junta de Voto), lo corrobora. «La verdad es que es un caso nada habitual. Muy raro. Parir tres y que vivan las tres ... No te digo ya parir cuatro y que salgan adelante», reconoce.

No valen para leche

La pregunta es obvia: ¿Por qué suceden este tipo de fenómenos? Thomas tiene sus propias tesis. «Cada vez es más complejo preñar a una vaca -afirma-. Están sometidas a un estrés productivo demoledor y generalmente precisan de tratamientos para que salgan en celo. Se las hormona mucho y pasan estas cosas, aunque lo habitual es que se den partos gemelares de dos jatas».

García, sin embargo, ha marcado un hito. Ahora, la historia no es del todo feliz. «Al ser un parto mixto, de machos y hembras, éstas padecen un síndrome, el de 'Free Martin' creo, que les impide desarrollar el aparato reproductor (...) Vamos, que no se quedan preñadas y por tanto tampoco dan leche. Generalmente son animales que hay que aprovechar para carne, pero nada más», concluye Thomas.

 
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