Domingo, 31 de diciembre de 2006
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El año literario
Un itinerario por las novelas y cuentos de 2006
El año literario
Álvaro Pombo, expresivo en su alocución tras recibir el Planeta.
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Como rectificar es de sabios -y en la editorial Planeta lo son mucho- el premio literario emblema de la casa fue a parar este año a nuestro paisano Álvaro Pombo, que con 'La fortuna de Matilda Turpin' dignificó el galardón mediante un relato donde aparecen casi todos rasgos característicos de su escritura: la acción se desarrolla en Lobreña -pueblo costero no muy alegado de Letona (Santander)- dentro de una casa familiar que se convierte gradualmente en uno de esos ambientes cerrados, propios de la alta burguesía, dando entrada a otro motivo habitual: las relaciones amos-criados. Todo empieza cuando se retira allí Juan Campo -antaño prestigioso profesor de filosofía- que acaba de enviudar de Matilda Turpin, víctima de un cáncer fulminante y hasta ese momento financiera de éxito formidable. En el pueblo cuenta con el apoyo del matrimonio formado por Antonio y Emilia, quienes desde hace décadas funcionaron como servidores y confidentes íntimos de la pareja. Llega poco después Fernando, hijo menor homosexual, deseoso de ajustar con su padre cuentas afectivas pendientes que se irán aclarando a lo largo del texto.



Obras menores de autores consagrados

Con todo, no se trata de la mejor novela del escritor, algo que se ha repetido con las nuevas entregas de varios novelistas consagrados que publicaron este año. Así, Antonio Muñoz Molina, mientras ejercía en Nueva York la dirección del Instituto Cervantes, volvió a los rincones de su Mágina (Úbeda) natal con 'El viento de la luna' (Seix Barral), historia -de evidentes ribetes autobiográficos- narrada en primera persona por un chaval de familia campesina, que vive obsesionado por el viaje que en esos días de 1969 llevará por vez primera al hombre a la luna.

El demorado relato de aquella peripecia sirve de contrapunto a la realidad inmediata del joven: relaciones familiares no exentas de tensiones, demorada descripción de las faenas agrícolas -en la línea del detallismo descriptivo de Gabriel Miró-, despertar de la sexualidad a menudo reiterativo, escenas de colegio con discriminaciones sociales y algunos detalles que aluden a pasados enfrentamientos en el pueblo durante la época de la guerra civil. En definitiva, una trama un tanto exigua tras de la cual brilla -como siempre- la contrastada calidad estilística de Muñoz Molina.

Poco aporta así mismo a la trayectoria de Juan José Millás su último título 'Laura y Julio' (Seix Barral), pues la aventura del individuo al que su mujer echa de casa y se refugia en el inmediato piso de un vecino en coma, desde el cual atisba a su esposa sin ser visto y va descubriendo cosas inesperadas de su pasada existencia en pareja, suena a melodía ya muy oída para los seguidores de un escritor que -en cualquier caso- mantiene aquí ciertos chispazos de genialidad mediante esas asociaciones irracionales e imprevistas que constituyen su principal rasgo de estilo. Por su parte Luis Mateo Díez con 'La piedra en el corazón' (Galaxia Gutenberg) describe la lucha de un padre, Liceo, para que su hija Lima no se rinda a la enfermedad que la consume, que ha truncado ya su adolescencia y la ha sumido en un abatimiento físico y espiritual acabando con todos sus sueños de futuro. El texto oscila entre el drama personal y la tragedia colectiva, por cuanto los brutales atentados del 11-M sirven como trasfondo de la acción; no obstante -en la línea de otros libros anteriores- un excesivo ensimismamiento y atención a matices, gestos, sobreentendidos o evocaciones y la escasez de la trama pueden alejar de la novela a los partidarios de una mayor consistencia argumental.

'Travesuras de la niña mala', de Vargas Llosa (Alfaguara), supone una vuelta al espacio de su juventud y un repaso a su propia trayectoria ideológica -y de buena parte de la intelectualidad occidental contemporánea- a través de una historia centrada en el amor reiterado e imposible entre el peruano Ricardo Somocurcio y la pícara adolescente que conoció en la Lima de los años 50, en ese barrio de Miraflores que constituye el paisaje de sus primeras novelas, así como de las de su paisano Alfredo Bryce Echenique. A medida que avanza el siglo los enamorados vivirán encuentros en una serie de ciudades que en cierto modo se asocian directamente con la experiencia vital del escritor y su grupo generacional: el París de mayo del 68 -donde él trabaja como traductor de la UNESCO-; el Londres de la cultura hippie; el Tokio del boom tecnológico y el Madrid de la movida de los 80 -sin descuidar referencias constantes a la degradación de la situación política y social en el Perú del último tercio del siglo XX-, tejiendo y destejiendo una relación desarrollada con maestría, aunque pueda resultar un tanto repetitiva.

Ni siquiera el bilbaíno Juan Bas -que recupera en 'Voracidad' a Pacho Murga, el inolvidable señorito amoral y gourmet protagonista de 'Alacranes en su tinta'- logra ahora el nivel de la novela anterior en este libro esperpéntico y exagerado, pensado para desmitificar la España de comienzos de este siglo gobernada por Aznar y el PNV, a través de un Pacho arruinado tras haber pasado dos años en coma tras el envenenamiento sufrido en la novela anterior. Encontramos además sátira a la televisión, a los grandes empresarios de la comunicación y a diversas personalidades de la actualidad antes de llegar a una venganza final grotesca, violenta e hilarante, inspirada en el cine del último Tarantino.



Algunos títulos para perdurar

Con 'El búfalo de la noche' (Belacqua) el mexicano Guillermo Arriaga -guionista de películas de culto como 'Amores perros' o la inolvidable '21 gramos'- lleva a cabo su primera irrupción en la novela a través de una áspera e inquietante historia emparentada con el mundo de sus cuentos. La acción -ambientada de nuevo en la capital mejicana- supone en principio una actualización del conocido motivo del triangulo amoroso. En este caso, el narrador Manuel (joven estudiante de arquitectura) mantiene una relación intensa y autodestructiva con Tania, la novia de su íntimo amigo Gregorio hasta que este hubo de ser internado en un sanatorio psiquiátrico a causa de brotes psicóticos cada vez más violentos. Sin embargo el enfermo siguió viendo a la muchacha, algo que al narrador le produce vivísimos celos. El relato se inicia cuando Gregorio acaba de quitarse la vida; desde ese momento Manuel evoca su itinerario hacia la locura, al tiempo que siente como el suicida le condiciona y amarga mediante una serie de misivas que le llegan, descubriendo partes ocultas del otro vértice del triángulo amoroso.

Acaba de traducirse una pequeña obra maestra: se trata de 'Elegía' (Mondadori), de Philip Roth, especie de resumen vital de un individuo en el que podemos ver reflejados los rasgos que definen el destino del hombre contemporáneo. La novela se inicia en el entierro del protagonista: un brillante ejecutivo publicitario de origen judío hace poco tiempo jubilado. No son muchos lo que se reúnen allí: dos hijos del primer matrimonio, su segunda mujer con la hija de esa relación; su hermano mayor y unos pocos colegas. A continuación el narrador se acerca a la personalidad del difunto para ofrecernos con habilidad soberana los fragmentos esenciales de una vida marcada por recurrentes visitas al quirófano, egoísmo, éxito profesional, soledad, aventuras amorosas extramaritales y el imparable avance de la vejez. Porque la frase que preside el texto hacia su mitad es el descubrimiento de que «eludir la muerte se había convertido en el asunto central de su vida»; a partir de ahí la decadencia física corre pareja al distanciamiento -por negligencia propia- de los únicos seres que de verdad le han valorado en su vida: el hermano mayor y la hija.

Para los aficionados a la novela clásica y el soporte informático salió este año, bajo el rótulo de 'JUAN VALERA digital (Fundación Ignacio de Larramendi)', la edición de las obras completas del más inteligente, sutil, culto y equilibrado novelista del Realismo español; autor de una obra ensayística y narrativa que ha resistido el paso del tiempo mejor que la de muchos de sus coetáneos por ese espíritu cosmopolita, tolerante e irónico que caracterizaba al autor egabrense. Ahora la excelente Biblioteca Virtual de Polígrafos -bajo la brillante dirección de Xavier Agenjo-, ofrece toda la producción de Valera (53 volúmenes de novelas, discursos, estudios críticos y cartas, con entrada especial al epistolario mantenido con Menéndez Pelayo) con introducción del profesor Leonardo Romero Tobar, en un entorno sencillo y claro, apto para cualquier usuario informático.

El argentino M. Mújica Laínez (1910-1984) aunque no alcanzó el reconocimiento internacional de los autores del llamado 'boom' de la novela hispanoamericana, llevó a cabo una obra literaria de calidad sobresaliente entre la que destacan cuatro novelas históricas que lo convierten en maestro de un subgénero ahora muy en boga merced a subproductos en la línea de 'El código Da Vinci'. Se acaba de reeditar en edición preciosa 'Bomarzo' (1962), impresionante fresco narrativo de la Italia renacentista a través de la figura diabólica del duque Pier Francesco Orsini, miembro de una familia de papas, cortesanos y guerreros, dueño de un mítico palacio rodeado de un bosque lleno de monstruos -para hacerle olvidar a él su repelente tara física- y sobre todo, personaje fascinante en su mezcla de inteligencia, cinismo y generosidad. La ficción recrea de forma portentosa su trayectoria vital, presente en momentos cumbre de la historia europea, como la coronación del Emperador Carlos V en Bolonia.



Vidas reales

El género biográfico alcanza cada vez más presencia en las librerías españolas; entre las publicadas recientemente cabe destacar algunos títulos de planteamientos muy diversos: de corte clásico es 'María Antonieta' (Edhasa), donde la gran historiadora británica Antonia Fraser ofrece una amable imagen de la guillotinada reina francesa en la que se basó la reciente película de Soffia Coppola aun no estrenada en España. Para los devotos del autor de Lolita resultará de gran interés 'Nabokov. Los años americanos' (Anagrama), donde el irlandés Brian Boyd continúa el exhaustivo trabajo que acerca de la etapa rusa y europea había publicado en 1992. Ahora recrea la llegada de la familia a Estados Unidos y cómo el original escritor se va abriendo camino en las universidades americanas hasta obtener el éxito que le dará fama mundial. Por su parte Ian Gibson evidencia una vez más su conocimiento exhaustivo de la España del XIX y XX con 'Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado' (Aguilar), la más completa biografía del poeta sevillano, en la que a los conocidos episodios acerca de su compromiso durante la guerra civil o la tragedia de sus últimos momentos, se añaden datos muy interesantes acerca de su vida en Soria o las difíciles vicisitudes a las que hubo de plegarse su relación semiclandestina con Pilar Valderrama.

Nuestro genial Pío Baroja durante los últimos años de su vida escribió unas oceánicas y dispersas memorias tituladas Desde la última vuelta del camino, ahora recuperadas por Caro Raggio. Se trata de una gran miscelánea en la que las evocaciones propiamente biográficas se entreveran con juicios literarios, comentario de lecturas, teoría de la novela e incluso maledicencias sobre sus coetáneos; todo ello de gran interés para los lectores familiarizados con su obra. Y para acercarnos al más barojiano de los narradores españoles actuales nada mejor que 'Mundo Mendoza' (Seix Barral), donde Llazter Moix, tras establecer la constante en torno a la que se despliega la escritura del autor barcelonés Eduardo Mendoza -la sátira del poder-, lleva a cabo un recorrido por su biografía, con páginas imprescindibles acerca de su estancia en Nueva York, el escenario de casi todas sus ficciones (Barcelona), sus personajes, estilo y tics narrativos, sin olvidar su no demasiado afortunada incursión en el teatro. La ausencia de pretensiones eruditas y el tono desenfadado -tan mendociano en sí- convierten la lectura de la obra en tarea muy placentera.



Cientos de cuentos

Con todo, a mi juicio la obra narrativa más importante de la temporada es 'Los peces de la amargura' (Tusquets), donde Fernando Aramburu, donostiarra afincado desde hace largo tiempo en Alemania, se atreve en diez cuentos a ceder la palabra a una serie de personajes cuyas vidas quedaron para siempre marcadas por la violencia terrorista. En este sentido el autor ha establecido un marco general -casi siempre la ciudad de San Sebastián o alguno de sus pueblos cercanos- sobre el que hablan voces de individuos cualesquiera, en las que se perciben rasgos tradicionalmente vascos (matriarcado, campechanía, inconfundibles elementos coloquiales, influencia de los curas) junto a la presencia generalizada de un miedo gregario y omnipresente, capaz de trasformar cualquier escala de valores convirtiendo a las víctimas en culpables de la agresión que sufren. Es lo que le ocurre al concejal, repudiado entre sus vecinos por los explosivos que le lanzan en su domicilio; o la viuda del guardia municipal asesinado, cuya presencia digna parece ofender a quienes se la cruzan por la escalera. 'Los peces de la amargura' presta el título al conjunto a través de una soberbia pieza que muestra me-diante detalles sutilísimos cómo ha cambiado la vida de la joven que ha perdido la pierna tras la explosión de un coche-bomba y también la de sus padres y su novio.

De importante acontecimiento editorial cabe definir la traducción con el título de 'Sesenta relatos' (El Acantilado) de la parte más relevante de la narrativa breve del periodista italiano D. Buzzati (1906-1972), al que podría considerarse como discípulo aventajado de Kafka, si bien sus relatos ofrecen me- nos profundidad y pesimismo, así como una mayor dosis de variedad, ironía y humor absurdo. En este grueso volumen junto a algunas interesantes novelas cortas -la desasosegante peripecia de un gigantesco buque militar construido en secreto por los nazis al final de la guerra ('El acorazado Tod') o la odisea de la alta burguesía milanesa durante un estreno en la Scala al sentirse amenazados por una revolución inexistente- abundan cuentos marcados por la presencia de lo insólito en la vida cotidiana, el agobio y la deshumanización en las grandes ciudades, los tópicos de la moderna crítica de arte, el inevitable destino hacia la muerte y un cúmulo de desconcertantes incidentes menores.

Y qué decir de la recuperación en la editorial palentina Menoscuarto de toda la narrativa breve del maestro Miguel Delibes con el título de 'Viejas historias y cuentos completos'. Encontramos aquí la admirable capacidad del vallisoletano para poner en pie individuos cuya profunda humanidad les convierte en prototipos de ciertos comportamientos y modos de hablar cada vez más insólitos en la España de hoy: el niño que debe amortajar a su propio padre fallecido inesperadamente, ancianos solitarios, campesinos egoístas o víctimas en general de la indiferencia de los demás.

Junto con sus paisanos y amigos leoneses Luis Mateo Díez y José Mª Merino, Juan Pedro Aparicio forma el triunvirato del moderno cuento literario en España. Ahora el también ganador del Nadal ('Retratos de ambigú') se interna con 'La mitad del diablo' (Páginas de Espuma) en el sugestivo mundo del microrrelato mediante la colección de 136 piezas, ordenadas de mayor a menor -la última de apenas una palabra; la penúltima con una línea absolutamente genial- donde se suceden la intriga, la fantasía, la metaliteratura, a veces la ternura y casi siempre el humor, formando un conjunto en verdad interesante.

Para terminar con un autor de la tierra, Enrique Álvarez ofrece en 'El trino del diablo' (Menoscuarto) una selección de sus cuentos efectuada precisamente por Juan Pedro Aparicio. Son casi dos decenas de relatos en los que se percibe una marcada evolución: los primeros textos muestran una evidente influencia de Kafka y otros maestros del expresionismo, con tramas que dentro del marco del microrrelato plantean el absurdo que invade la existencia ordinaria. Más adelante se descubre una etapa que podríamos definir de clásica, por cuanto el autor muestra su dominio de los principales recursos del relato breve canónico, en especial los inicios sugerentes y una voz narrativa muy próxima; destaca a mi juicio el inesperado desenlace de 'Stefan' y, en especial, dos obras maestras a la hora de reflejar cómo la tragedia puede acechar detrás de una situación aparentemente normal: 'El Cachorro' y 'Regreso'; sin olvidar la inteligente actualización de la presencia del demonio en el texto que da título al conjunto.

 
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