Domingo, 18 de marzo de 2007
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Domingo - I
EIKICHI HAYASHIYA, EX EMBAJADOR DE JAPÓN EN ESPAÑA / «España tiene todos los ingredientes necesarios para gustar a los japoneses»
El ex diplomático apuesta por el establecimiento de vuelos directos entre Japón y España
EIKICHI HAYASHIYA, EX EMBAJADOR DE JAPÓN EN ESPAÑA / «España tiene todos los ingredientes necesarios para gustar a los japoneses»
Eikichi Hayshiya es todo un conocedor de España y de Cantabria. / J. ROSENDO
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El ex embajador de Japón en España Eikichi Hayashiya ha pasado unos días en Cantabria, con motivo de la celebración del primer encuentro de hispanistas asiáticos organizado por la fundación Campus Comillas. A los 88 años, con una dilatada experiencia al frente de la diplomacia japonesa en España y otros países de lengua castellana, es una de las personalidades con más conocimientos sobre las claves para fortalecer las relaciones bilaterales entre los dos países. Este ex diplomático octogenario aprendió castellano entre Salamanca y Santander y es un gran entusiasta de la cultura y el arte de nuestro país. En su opinión «España tiene todos los ingredientes para gustar a los japoneses», pero falta constancia en la promoción. Hayashiya apuesta por el establecimiento de un vuelo directo y diario entre Japón y España, como una de las herramientas más válidas para triplicar las actuales cifras turísticas, entre los dos países.

-¿Cómo se convirtió en embajador de España?

-Siempre me ha gustado este país. Yo pasé de joven dos veranos imborrables para mi memoria en Santander. La idea de volver me atraía mucho y tras años de experiencia y recorrer muchos países desempeñando tareas diplomáticas, mi último destino me lo dieron aquí, en el año 1982, y estuve hasta 1984.

-¿En qué otros países ha trabajado en relaciones diplomáticas?

-En Bolivia, Argentina o México y otros países centroamericanos. También, en el año 1992 vine a España y estuve en Cantabria como Jefe de Séquito del Príncipe heredero de Japón. Estuvimos comiendo en El Capricho y visitamos Santillana del Mar. Lo pasamos muy bien.

-¿Cuándo vino por primera vez a Cantabria?

-Visité por primera vez Cantabria en el año 1941. Recuerdo que había habido un incendio y encontré la ciudad muy destruida. También recuerdo que buscamos pensión en El Sardinero y que el motivo de mi primer verano en Santander fue un cursillo de español, que se impartía en la sede de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Al año siguiente repetí.

-¿De entonces cree ha cambiado mucho la fisonomía de la región?

-Desde entonces a ahora si ha cambiado. La construcción ha aumentado mucho más en la playa. Antes era otra cosa. La gente que encontré entonces era muy simpática y me mostró mucho afecto. Por ello estoy agradecido y muy contento de haber vuelto.

-¿Qué le parece el proyecto Comillas?

-Es formidable que un edificio tan magnífico y que, hasta hace bien poco, fuera utilizado para la docencia, se recupere ahora con nuevos objetivos orientados a ese mismo fin. Sinceramente, creo que es fantástico y la opción más adecuada, antes que convertirse en un hotel u otra cosa. La educación y la cultura es sabiduría del pueblo español.

-¿Cuál ha sido su papel en este seminario de hispanistas asiáticos?

-Pues me han invitado y he podido intercambiar opiniones con destacados hispanistas de India, Corea o China. Me gusta la idea de que estos países asiáticos nos encontremos para hablar de nosotros en español. Excepto India, los demás países tenemos las mismas raíces y base oriental, pero hablamos diferentes idiomas. Yo creo que esto crea un ambiente muy armónico entre nosotros. Así que hemos fomentado la amistad asiática a través del idioma español. La Fundación Comillas ha tenido una idea excelente. Espero que en un futuro se siga cooperando en actividades con Asia.

-¿Hay interés en Japón por el castellano?

-Mucho interés. Dese cuenta que desde el siglo pasado en mi país ya se enseñaba este idioma. Alrededor del año 1870 se fundó la escuela de estudios extranjeros y su departamento de español. En Asia es el primer país donde se empezó a enseñar el español. El interés ha crecido mucho y en un futuro creo que podría convertirse en la segunda lengua occidental.

-¿Los nipones ven España como un destino turístico atractivo?

-España tiene todos los ingredientes necesarios para gustar a los japoneses. Sin embargo, existe una desventaja y es la inexistencia de vuelos directos desde Japón y viceversa. Si hubiera una línea aérea directa se aumentaría fácilmente el turismo. Pero esto, ya lo decía yo en mis años como embajador. Fíjese que en 1982 había unos 80.000 turistas japoneses anuales. Pues, 20 años después, se han triplicado a 240.000. Países limítrofes, como Francia e Inglaterra, con líneas directas, aumentan esa cifra tres veces. Así que imaginase España, si se pusiese una línea directa y se ayudase con una buena planificación turística...

-¿Cómo ven los japoneses nuestra cultura?

-Es una mezcla que atrae mucho, porque tiene un cierto sabor oriental, a través de su historia con el Islán y por sus tesoros arquitectónicos y de patrimonio de la humanidad. La comida es muy rica. Así que tiene todo lo necesario para atraernos.

-¿Por su experiencia diplomática, cómo ve en estos momentos las relaciones bilaterales entre España y su país?

-Muy bien, por que políticamente se coopera. No obstante, económicamente se podía crecer más. Actualmente, España está poniendo en marcha algunas iniciativas positivas, como su presencia promocional en la exposición universal de la ciudad de Nagoya en 2006. Esta primera participación ha redundado en un mejor conocimiento, ya que mucha gente pudo admirar sus atractivos por televisión. Sin embargo, creo que las claves para que España tenga más presencia económica es en una mejor promoción y mucha constancia en ella. Hay bastante competencia de otros países, aunque productos como el jamón ya se venden. Tiene que haber una mayor presencia española y japonesa. Fíjese, hace tres años, los escaparates de las tiendas vendían aceite de oliva italiano o griego. Hoy ya se empieza a ver el aceite de oliva español.

-¿Dónde aprendió a hablar español?

-Pues, cerca, en unos cursos de la Universidad de Salamanca y mis veranos en Santander de 1941 y 1942. Aquí aprendí los encantos de la cultura española y su historia.

 
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