Domingo, 6 de mayo de 2007
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CARLOS HIPÓLITO ACTOR / «No hay nada más gratificante que salir del teatro y sentirte más inteligente»
El intérprete celebró en el Palacio el éxito de 'El método Grönholm', un «milagro escénico irrepetible» que mantiene su «frescura» tras 900 representaciones
CARLOS HIPÓLITO ACTOR / «No hay nada más gratificante que salir del teatro y sentirte más inteligente»
Hipólito, en el Palacio de Festivales, antes de una función. / A. FERNÁNDEZ
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Es uno de esos actores que se han forjado su nombre a la sombra de las tablas, saboreando la profesión en su esencia más pura. Hombre de teatro, que ha dejado su impronta en obras tan diferentes como 'La dama boba', 'Julio César', 'Las comedias bárbaras', 'Historia de un caballo', 'Dakota' o 'Arte', Carlos Hipólito encabezó en Santander el reparto de 'El método Grönholm', esa exitosa obra de Jordi Galcerán en torno a un proceso de selección laboral que describe hasta dónde somos capaces de llegar las personas para conseguir algo. Santander no fue diferente al resto de los lugares donde se ha representado durante los tres últimos años y el Palacio agotó las entradas en todas sus funciones. El experimentado intérprete intenta desvelar las claves de un «fenómeno escénico irrepetible» que mantiene su frescura tras más de 900 representaciones.

-Es imposible no preguntarle por el éxito de 'El método Grönholm', quizás solo comparables al de otra obra, 'Arte', de la que usted también era protagonista.

-Es uno de esos fenómenos que suceden muy pocas veces. Cuando la estrenamos, en 2004, yo pensaba que esta obra iba a tener éxito, lo intuía, porque reunía una serie de factores muy buenos, pero de ahí a pensar que íbamos a llegar a tres años de representaciones, 900 funciones, más de un millón de espectadores, producciones en 17 países del mundo... Era algo totalmente inimaginable: lo único que me queda es dar las gracias y cruzar los dedos para que el éxito siga durando toda esta gira.

-¿Y qué claves o astros se han juntado para producir este fenómeno?

-Es una obra que aborda un tema muy actual, tratado con inteligencia, sentido del humor y reflexión. Y es que plantea una reflexión muy seria: hasta dónde estamos dispuestos a llegar por conseguir algo, hasta dónde llega nuestra dignidad... Es además un texto muy cercano, porque todo el mundo hemos tenido entrevistas de trabajo, hemos presentado currículums, hemos pugnado por un puesto de trabajo en definitiva. Lo mejor es que siendo una obra muy divertida no es una banalidad, tiene mucha trastienda y provoca un debate posterior. No hay nada más gratificante que cuando sales del teatro sentirte más inteligente.

Otro cosa increíble es que gusta a todo tipo de público: desde gente muy joven, que sí se puede ver representada en la obra, hasta gente mayor, que pensábamos que no iba responder así, que no se iba sentir identificada. El día que me dí cuenta realmente de que 'El método...' iba a tener éxito fue en el teatro Marquina de Madrid, cuando apenas llevábamos unos días de la temporada, cuando al final de la obra vi a una adolescente, de unos 16 años más o menos, que hablaba por el móvil enloquecida contando lo mucho que le había gustado la obra. Ahí me dí definitivamente cuenta de que había algo especial, porque el éxito, al fin y al cabo, lo provoca el boca a boca.

-¿En el teatro o en el cine también existe tal competencia por conseguir un papel? ¿Se podrían trazar paralelismos?

-La competencia existe, sí, pero no hasta ese nivel. Yo personalmente no la he sufrido mucho, he encontrado mucho más compañerismo que lo contrario. Así todo, si al escenario saliera yo, Carlos Hipólito, y no mi personaje, no duraría ni cinco minutos porque no me parecen unas formas muy decentes de conseguir algo. Así todo hay que tener en cuenta que 'El método...' narra una realidad, pero teatralizada, exagerada. Muchos psicólogos de empresa que han venido a vernos nos dicen que la realidad no es así... pero que se parece bastante. ¿Qué horror! (se ríe). Este tipo de cosas me producen mucha desazón y si la obra sirve para que alguna de las personas que nos han visto se haya planteado algo, ya es más que suficiente. Quiero creer que las personas somos bastante mejores de lo que nos dicen que somos.

-¿Por qué somos tan esclavos del trabajo?

-El sistema nos ha obligado a entrar en una rueda de la que es difícil salir, nos crea una serie de necesidades por las que luchamos y el trabajo nos proporciona el dinero que nos las facilita. A todo el mundo nos gusta vivir bien y el que diga lo contrario, miente.

Hombre de teatro

-Jon Ariño dijo hace poco que, curiosamente, el teatro, un género de una eterna salud frágil, va a ser la salvación de los actores porque es lo único que no se puede bajar de Internet. ¿comparte la opinión?

-El teatro va a existir siempre y los actores van a vivir de los espectáculos en vivo, porque efectivamente es lo único que no se puede descargar de Internet. Como los cantantes van a vivir de los conciertos y no de los discos.

-Aunque ha trabajado en cine y televisión, usted es un actor de teatro, con mayúsculas. Da vértigo fijarse en su trayectoria.

-He hecho más de 15 películas y cosas para televisión, pero se puede decir que yo he vivido y vivo en los teatros: he estrenado 33 obras en 30 años de carrera, más de una por año. Me encanta el teatro porque es donde el actor reina, eres el dueño de todo. Sin embargo, en cine es el director el rey y lo que puede decidir puede ser tan diferente a lo que has grabado... El reto del actor de teatro no es, como piensa la gente, el miedo a la equivocación, el no poder repetir la escena, sino conseguir que lo que pasa en ese escenario la gente tenga la sensación de que es la primera vez que pasa, aunque lleves 900 funciones.

-Algo, supongo, nada fácil.

-Pues no, pero nosotros hemos conseguido mantener la función fresca, quizás porque se ha ido alimentando de la fuerza del público. Hemos conseguido mantener la versión de 'El método Grönholm' fiel a la autoría de Jordi Galcerán y a la dirección de Tamzin Townsend, pero también ir haciendo pequeños cambios que creo la han ido mejorando. La gente que nos vio hace dos años y lo vuelve a hacer ahora, nos dice que la función ha mejorado y esto es muy, muy difícil de conseguir.

-En Santander han superado las 900 representaciones ¿qué van a hacer cuando lleguen a las 1.000?

-Pues ir a cenar todo el equipo juntos, como hacemos cada noche tras cada representación. 'El método Grönholm' es un milagro, yo he perdido algunas películas y papeles en otras obras de teatro por continuar haciendo esto, pero no estoy arrepentido. A lo largo de tu carrera siempre sueñas alcanzar un éxito como éste y cuando lo consigues ¿lo vas a dejar por aburrimiento? No me parecería honrado ni con la profesión ni con el público.

Futuro

-Han situado diciembre como fecha de caducidad de 'El método...'

-Sí, en principio vamos a continuar hasta diciembre, que creo va a ser el momento adecuado de dejarlo después de tres años y medio de representaciones.

-Entonces ya estará pensando en nuevos proyectos.

-Pues continuar poniendo la voz en off en la serie de TVE 'Cuéntame cómo pasó', que en septiembre estrena nueva temporada y meterme en el cine, que ya toca. Este verano, durante el parón que vamos a hacer en 'El método...', voy a rodar una película, 'La conjura del Escorial', dirigida por Antonio del Real, un thriller histórico en el que daré vida a Felipe II. Me gusta mucho el papel.

-Todo el mundo habla de la controvertida ley del cine, pero ¿el teatro no se merecería también una ley de ayudas? ¿Es el hermano pobre?

-Pues sí, se necesitarían algún tipo de ayudas porque, por ejemplo, es muy difícil que alguien se decida a escribir teatro porque no sabes si algún día se va estrenar tu obra, por lo que los autores se pasan a hacer guiones de televisión. Habría que hacer leyes de mecenazgo, algún beneficio fiscal que beneficiará a los creadores y a los productores y más cuando el teatro es un producto de rentabilidad tan a largo plazo. Si es difícil que entren las inversiones en el cine, imagínate en el teatro. Las leyes que hay se tienen que cambiar, y las que no, crearlas... (se ríe).

 
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