Se entiende por regresión el movimiento inconsciente que lleva a etapas anteriores de la existencia, ante la dificultad que se tiene para hacer frente a los conflictos que en la realidad actual se plantean. Se entiende que esto es de manera transitoria, en tanto cambia la realidad en cuestión y se encuentra el camino para dar respuesta a los problemas. En la condición actual de la cultura se encuentran hechos que hablan de un regreso a etapas anteriores, como es el caso de la vuelta a las formas mágicas de la espiritualidad, la erosión del Estado que lleva a formas elementales de la vida política, las actitudes mágicas ante la técnica, la forma de vida en comunidades cerradas para protegerse de la inseguridad, etc.
En la regresión de la cultura actual predomina la imagen (televisión, medios, espectáculos, etc.), el acto motor (el deporte) y lo sensorial (visceralización del sexo, la alimentación, la relación humana, las tareas fisiológicas, etc.), en detrimento del proceso del pensamiento y el lenguaje simbólico de la palabra; con lo que la racionalidad pasa a segundo término. Todos estos procesos son inconscientes y, por tanto, se hallan regidos por el pensamiento arcaico o mágico; por un tipo de pensamiento de una etapa histórica anterior a la que se encuentra el individuo.
En los diversos ámbitos de la vida de la cultura se aprecian resistencias a avanzar, regresos a modelos anteriores, realización de acciones para reconducir las cosas a fin de que permanezcan como estaban, etc. De manera esquemática podemos señalar los siguientes: el predominio de la imagen visual con el cine, llevada al ámbito del hogar en la televisión, consume mucho tiempo de las personas de todas las edades, lo que obra en detrimento de la palabra escrita, que representa lo abstracto universal de los conceptos. Falta el simbolismo de la palabra, de aquello que exige un esfuerzo particularmente consciente y racional. El predominio de la imagen en la vida ordinaria se traduce en dificultades en la lectura; no se comprende lo que se lee ni se puede interpretar lo leído.
La individualidad enfatizada en la modernidad se asentaba sobre el esfuerzo requerido para estar sobre una realidad, lo que era expresión de la pretensión de realizar la vida con el propio criterio y esfuerzo. En la postmodernidad ya no se solicita dicho esfuerzo y las pretensiones son solamente de expresión. Predomina el modelo narcisista en el individuo: sin fuerza, acorazado en su ego. Se ha optado por la vertiente negativa de la individualidad, pues mientras ésta se manifiesta en la acción sobre la realidad, en el narcisismo se separa de ésta y se concentra en sí mismo.
El surgimiento de la psicología como ciencia en el siglo XIX es parte del afianzamiento de la individualidad de la modernidad, por lo que no extraña que la psicologización de la vida sea parte normal de la época contemporánea. En ésta, la subjetividad humana abre el camino a nuevas realidades, sobre todo a través de la interpretación, en la que la realidad depende de la construcción que haga cada individuo.
La crisis mundial contemporánea tiene una base económica definida que se ha traducido en pobreza, desempleo y hambre para dos tercios de la población, lo que conduce a colocar la sobrevivencia como el interés predominante; adquieren relevancia los valores económicos, desplazando al resto de las valoraciones, por lo que los criterios economicistas predominan de manera general. Se plantea la solución de los problemas de las grandes masas, y lo que se busca es el cumplimiento de la función: hay que proporcionar vivienda, empleo, educación, salud, etc., para que la máquina humana funcione de manera óptima y rinda eficientemente. En este criterio el hombre es sólo un medio de los procesos económicos, con lo que la pretensión del humanismo se ha quedado en buenos deseos.
La reproducción humana que quedaba a discreción de las "fuerzas de la naturaleza" o la "voluntad de Dios" es intervenida con conocimientos científico-técnicos. En la actualidad se han roto todos los paradigmas: se planea la reproducción, no se necesita de la relación sexual para que suceda, etc. Es posible que en un futuro próximo pueda realizarse la clonación humana, en la que se romperá con el criterio de que para que hubiera un nuevo ser humano se requería de la unión del óvulo y el espermatozoide. La idea de que los caracteres sexuales colocados separados en dos seres conduce a la búsqueda entre ambos para perpetuarse, lo que se consideraba como la base del amor humano, va a ser desplazada de la escena. Se podrá crear seres humanos con células que no sean las denominadas células germinales. La tecnología de trasplantes y el cultivo de células para disponer de órganos permitirán recomponer organismos que en otras condiciones perecerían.
La imagen corporal es dominante en la cultura hodierna; por un lado, hay individuos que niegan su propia corporeidad, se ajustan al modelo ideal y siguen la estética de lo que es considerado como "políticamente bello", mientras por otro, hay también grandes sectores de la población que descuidan su alimentación, deformando su figura, se rigen por la estética de lo feo. Para éstos la obesidad es un problema, su moda es amorfa; para aquéllos el problema el la bulimia-anorexia, con la moda de los estilos clásicos. Se hace referencia al «hombre metrosexual», al «hombre ubersexual» o al «tecnosexual», que caracteriza a la nueva imagen del hombre del siglo XXI. Se trata de varones vanidosos, refinados, cultos, adinerados, que viven en metrópolis, preocupados por su figura física y la moda. Son individuos narcisistas que se convierten en su propio objeto de amor y placer.
La visceralización de la satisfacción de las necesidades implica la rotura de las valoraciones y las formas propiamente culturales. Son desplazadas las formas adoptadas por la cultura y queda lo fisiológico; por ejemplo, el sexo es vivido como desahogo, vaciamiento, reducción de la tensión, etc., el alimento es usado para llenar la cavidad gástrica, no importa el tipo de componentes, se trata de comer, no importa el gusto del alimento o las repercusiones sobre la salud o la figura, es la apoteosis de la "comida basura". Este tipo de satisfacciones son de naturaleza fisiológica, sin alcanzar la dimensión psicológica del placer o el goce y sin adecuarse a pautas sociales o criterios culturales.
El desarrollo tecnológico ha conducido al predominio de la imaginación y a la búsqueda de la realidad a la medida del deseo. Esto es llevado al extremo en la formulación de la realidad virtual, en la que se realiza la construcción tridimensional de un mundo simulado, que puede ser un constructor imaginario de la realidad. También la imaginación, de la que se había apropiado el arte, ha pasado a ser algo sustancial en la ciencia y la técnica.
Ante la anomia de la sociedad contemporánea aparece el individualismo como defensa; la personalidad se evade en un presente en el que no hay futuro ni pasado, la experiencia carece de valor; hay impermeabilidad a los argumentos de la realidad e incapacidad para aprender de la experiencia. El indicador de esta tendencia es el narcisismo de la postmodernidad. El afán de consumo se traduce en apego a los objetos, con la intención de tenerlos o disfrutarlos como defensa infantil ante la realidad, o como defensa contra la depresión.
Se desmorona la realidad construida desde el siglo XVIII: se desintegra la sociedad, el Estado y la política van en demérito. Se incrementa la delincuencia en diversas formas: delincuencia de cuello blanco, narcotráfico, farmacodependencia, etc. No hay sensación de continuidad de la experiencia, y se hace frecuente referencia a las fantasías apocalípticas cuando se habla del fin de la Historia, del hombre, etc. Se puede decir que existe la vivencia de la realidad, pero no se incorpora y formula como experiencia personal.
Ya en el siglo XX, las dos guerras mundiales, la guerra fría, la desaparición de la forma religiosa con la que eran asumidas las ideologías, el desmoronamiento de la norma moral, social y política, la vulgaridad de la cultura, el escapismo en la diversión, la corrupción en los diversos ámbitos de la vida, la superficialidad de la actitud, el cambio en el criterio de realidad, la interpretación como básica posibilidad, etc., son acontecimientos que indican la desaparición de la realidad construida en la Modernidad.
El hombre sin referencias y sin asideros y a la búsqueda de quimeras, se halla inmerso en una nueva realidad difícil de superar y que le hace retraerse: la fría realidad del nihilismo previsto por Nietzsche.