Domingo, 3 de junio de 2007
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Celestina Losada Varea Historiadora del Arte y autora del libro La Arquitectura en el otoño del Renacimiento. Juan de Naveda (1590-1638) «Juan de Naveda fue un portento, con 17 años ya podía contratar obras»
La Universidad de Cantabria publica un riguroso y exhaustivo estudio sobre uno de los arquitectos más brillantes de Cantabria y hasta la fecha muy poco conocido Natural de San Mamés de Aras (Voto) participó en las obras de cuatro catedrales, León, Oviedo, Burgos y Santander, y fue un referente del clasicismo en España
Celestina Losada Varea Historiadora del Arte y autora del libro La Arquitectura en el otoño del Renacimiento. Juan de Naveda (1590-1638) «Juan de Naveda fue un portento,  con 17 años ya podía contratar obras»
Primer plano de Celestina Losada. / CELEDONIO
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Cantabria ha sido cuna de canteros, sobre todo de la comarca de Trasmiera. Sus talleres desarrollaron a lo largo de la Edad Moderna (siglos XVI, XVII y XVIII) una reconocida y brillante actividad en la meseta castellana y diferentes localidades de la geografía española. También de La Montaña salieron grandes arquitectos como Juan de Herrera, el más famoso por su participación en la monumental obra del Escorial. Pero, décadas después, también brillaron y alcanzaron importantes cargos otros maestros como Juan de Naveda, un arquitecto natural de un pequeño pueblo del actual municipio de Voto, al que ha rescatado del olvido un interesante y documentado trabajo de investigación de Celestina Losada, una historiadora del arte de Santander que ha dedicado casi diez años de una vida profesional para culminar este trabajo que ahora ve la luz bajo la edición de la Universidad de Cantabria.

Pregunta.-¿Cómo surge esta monografía?

Respuesta.- El origen se remonta a la elaboración de varios inventarios de patrimonio municipal por parte del Grupo de Investigación de Arte y Patrimonio de la Universidad de Cantabria a partir de 1991. Comenzamos con Ribamontán al Monte y luego mi tesina se centró en la Junta de Voto. Comenzaron a aparecer datos de este personaje, del que se sabía muy poco, y entendimos que era necesario afrontar un estudio completo que constituyó mi tesis doctoral.

P.- ¿Quién fue este trasmerano del siglo XVII?

R.-Juan de Naveda nació hacia 1590 en una saga de canteros en San Mamés de Aras. Su padre y su abuelo también fueron canteros y él, a la muerte de su padre, con apenas 11 años, se integró en el taller de sus tíos, los Sisniega, que habían trabajado en El Escorial con Herrera. A los 14 años ya era oficial, poco después maestro y al poco tiempo recibió la 'carta de aval', en Lerma, en 1607, lo que ya le permitía contratar obras. Tenía apenas 17 años.

P.- ¿Cómo se puede explicar su meteórica carrera profesional?

R.-Era un portento y, además, conoció al arzobispo Acevedo, con el que estableció una cordial relación en su etapa de Lerma, donde hizo sus dos primeros conventos. El propio Acevedo se le llevó a Soria y allí hizo sus primeras obras en solitario. Posteriormente se trasladó con él a Burgos, donde en 1613 fue nombrado 'veedor', es decir, responsable de la supervisión de todas las obras que se ejecutasen en el territorio del arzobispado y de las trazas de los nuevos edificios religiosos; era el más alto cargo al que se podía llegar, salvo arquitecto de la corte.

P.- ¿A pesar de su juventud pronto 'voló' muy alto?

R.-Despuntó desde que entró en el oficio. Su relación con el arzobispo le permitió contactar con el foco cortesano y con las grandes figuras del clasicismo. Asimismo, sabemos a través de la documentación qué libros formaban parte de su biblioteca en 1614 y se constata que contaba con los mejores tratados de arquitectura de la época. Además, su hermano fue canónigo de las catedrales de León y Oviedo y ello le abrió la posibilidad de trabajar en esas zonas

P.- ¿Cabe calificarle como cantero o mejor como arquitecto, o quizá como tratadista?

R.-Fue un auténtico arquitecto, ya que demostró una gran destreza en las trazas y manejó los mejores tratados de la época.

P.- ¿Qué fuentes ha manejado para seguir las pistas de su intensa actividad?

R.-Básicamente las documentales, consultando fondos de diferentes archivos provinciales (protocolos notariales), del Archivo Histórico Nacional, de la Real Chancillería, planos y dibujos en Simancas o libros de fábrica en los archivos diocesanos.

P.- ¿Cuál fue su trayectoria?

R.-Murió joven, a los 48 años, en León, sin descendencia masculina que heredase su taller. No hay testamento, y sólo conocemos un inventario de bienes que permitió a la viuda y a sus dos hijas poder cobrar ciertas obras que estaban pendientes.

P.- ¿Con tanto trabajo cabe pensar que se hizo 'millonario'?

R.-No, generalmente los maestros canteros morían pobres. Sólo trabajaban en primavera y verano, volviendo a la tierra para pasar el duro invierno. Muchos acabaron arruinados porque no podían hacer frente a los contratiempos de las obras. No obstante, Naveda tuvo un estatus diferente.

P.- ¿Y la familia viajaba con ellos?

R.-No, se quedaban en la casa familiar, pero en ocasiones, como ponen de manifiesto algunas cartas, las esposas lamentaban que se iban a trabajar y los maridos no volvían, llegando a sus herederos las reclamaciones de los promotores.

P.- ¿Era lógico trabajar lejos de su tierra?

R.-Sí, se formaban fuera y allí adquirían el estilo.

P.- ¿Qué obra señalaría como la más destacada?

R.-La capilla del obispo Vigiles en la catedral de Oviedo. En Cantabria, en palacio de los Acevedo, la construcción más importante del siglo XVII en la región y que se está dejando caer a pesar de que, por ejemplo, cuenta con una capilla muy interesante.

P.- ¿Y la menos afortunada, porque también la habrá?

R.-Más que desafortunada yo hablaría de menos significativa, por ejemplo muchas torres de iglesias. Recuerdo un campanario de una parroquial en un pueblo perdido de Burgos.

P.- ¿En cuanto al estilo, cuáles fueron sus principales aportaciones?

R.-Naveda se mantiene dentro de la ortodoxia del clasicismo italiano, aunque en su trayectoria se diferencian dos etapas. La primera, entre 1607 y 1621-22, cuando comienza a trabajar en la catedral de Oviedo; se observa que cambia de estilo, se hace más decorativo. Ello creemos que es debido a que usa un tratado de arquitectura de Vignola. Hasta entonces fue más austero.

P.- ¿Por qué cree que Naveda no está entre los grandes arquitectos reconocidos de Cantabria?

R.-La figura de Juan de Herrera y de Juan Bautista de Toledo, que implantan el clasicismo en España con sus trabajos en El Escorial han eclipsado en alguna medida a otros arquitectos muy importantes como Naveda, Juan de Nates, Juan del Ribero Rada, también de Cantabria, a los que se ha considerado seguidores de Herrera. Ahora se pone en valor su trabajo en otros focos y su contribución fundamental a difundir en clasicismo en la región castellana. También en este sentido tuvo un papel muy importante el taller de los Sisniega, con los que empezó a trabajar Naveda. Ellos introdujeron en 1592 el clasicismo en Cantabria en el convento de Ajo.

P.- ¿Qué papel desarrollaba Naveda en una obra?

R.-Fundamentalmente a él se debe la traza, el diseño. Luego cedía la ejecución a maestros de su confianza.

P.- ¿Se trataba de obras 'eternas' por su duración, como El Escorial?

R.-No; iban más o menos rápidas, ya que contaban con una buena organización del trabajo, algo que aprendieron de Juan de Herrera. Por ejemplo, la piedra ya venía cortada de la cantera, evitándose tener que devastarla a pie de obra y agilizando el transporte.

P.- ¿Se advierten en la obra de Naveda aspectos que aventuren una transición al barroco?

R.-El clasicismo fue una ruptura respecto al gótico, un regreso a los principios de la arquitectura clásica. Algunas personas han calificado la obra de Naveda de barroca, pero yo me inclino por hablar de un Renacimiento tardío, de ahí el título. No se trata de barroco porque le falta aplicar la decoración que define este estilo.

P.- ¿Qué postura mantiene Naveda respecto al estilo gótico?

R.-Un respeto absoluto, jamás tira nada anterior, adaptando su realización a los elementos que se encuentra, procura la conjugación, que el resultado no desentone.

P.- ¿Alguna anécdota en tantos años y kilómetros de investigación?

R.-Muchas, sobre todo cuando a punto de dar a luz iba de iglesia en iglesia, encontrando a veces la negativa a que te abriesen una puerta para poder levantar un plano, hacer fotografías o tomar notas... y todo esto con la complicación que conlleva la dispersión de su obra, desde Asturias a Navarra y desde Cantabria hasta más al sur de Toledo. Y sin los medios informáticos actuales. Biografía Celestina Losada Varea (Santander, 1967) es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid y doctora por la Universidad de Cantabria, cuyo Servicio de Publicaciones acaba de editar su tesis dedicada al arquitecto de San Mamés de Aras Juan de Naveda (1590-1638). Profesionalmente, Celestina Losada ha trabajado en la catalogación del patrimonio cultural de diferentes municipios y comarcas de Cantabria (Ribamontán al Monte, Voto, Escalante, Noja, cuencas del Asón y del Agüera), trabajos que han visto la luz en los últimos años en forma de monografías o artículos en publicaciones especializadas. Forma parte del grupo de investigación de Arte y Patrimonio de la Universidad de Cantabria que dirige Miguel Ángel Aramburu-Zabala, con el que ha participado en complejos proyectos como el que abordó la realización de una completa biografía de Juan de Herrera y en el que ahora están inmersos sobre la arquitectura indiana en la cornisa cantábrica.

 
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