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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

CARTAS AL DIRECTOR
La necesidad de que las enfermeras prescriban medicamentos

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Señor director:

Al escuchar al presidente del Colegio de Médicos de Cantabria (D. Pablo Corral) argumentar en contra de la Reforma de la Ley del Medicamento, concretamente en referencia a la prescripción de determinados medicamentos por parte de los profesionales de enfermería, me quedo estupefacta al comprobar que el impedimento fundamental, a su juicio, es el que no debemos compartir el control del gasto sanitario farmacéutico, cosa que por lo visto, con el control y visto bueno de los facultativos es más que suficiente para velar por la calidad de la prescripción y su buen uso.

¿Cree el señor Corral que los profesionales de enfermería tenemos alguna intención de competir por prebendas? ¿No es más fácil vernos como profesionales capacitados para colaborar en ese control de calidad que incluso afectaría a los propios profesionales? A mayor control menos posibilidades hay de que los recursos puedan desviarse a fines ajenos a la asistencia sanitaria ¿No le parece?

Todos tenemos una esfera grande o pequeña de poder y la usamos en nuestro quehacer cotidiano, déjenos usar la nuestra.

Por otra parte, creo que sería más interesante tender a crear pactos interprofesionales y a desarrollar normas de actuación contando con la participación de los profesionales de enfermería y por qué no con el usuario. A esto se le llama humanización de la atención al paciente.

Le pongo algunos ejemplos de la utilidad de la prescripción por parte de enfermería:

¿Qué ocurre, por ejemplo, con una patología como las úlceras por presión?, habitualmente pasan desapercibidas por los facultativos por estar absortos en 'cosas más serias', pero al paciente le generan un sufrimiento añadido y unas complicaciones que en muchas ocasiones tienen consecuencias muy graves. Estas lesiones son, la mayoría de las veces, diagnosticadas y tratadas por los profesionales de enfermería que por su cualificación profesional y su experiencia están suficientemente capacitados para hacerlo. Entienda usted que cada vez que uno de estos pacientes necesite determinado producto farmacéutico para su tratamiento no va a recurrir al facultativo que desconoce su proceso, sino a aquel profesional que de manera habitual lo ha venido haciendo.

¿Qué ocurre, asimismo, con los pacientes con incontinencia (otra patología menor) a los que de manera cotidiana venimos valorando y adiestrando en el control de sus pérdidas? ¿Van ustedes a hacer esa valoración y prescribir los pañales adecuados al grado de incontinencia?

¿Prescribirían, por supuesto por escrito, igualmente analgésicos a un paciente ingresado por patología banal si le surge una cefalea a las 4 de la mañana?

Hay muchos más ejemplos, diabéticos, obesos..., pero no quiero aburrirles.

En resumen, deje que se le dé «al cesar lo que es del cesar» pero recuerde que césares hubo muchos e incluso alguno bueno.

Diplomada Universitaria de Enfermería. Hospital de Laredo

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